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Culturalunes, 3 de noviembre de 2025

Los Altos de Chiapas, una zona en la que el tiempo se detiene y se entrelaza entre siglos

El sincretismo vive entre la religiosidad indígena y el catolicismo en San Juan Chamula

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Jessica J. Báez

Jessica J. Báez / Claudia Rodríguez

En el artículo anterior habíamos abordado el tema del sincretismo durante el Día de Muertos en México. En esta ocasión nos gustaría profundizar sobre el sincretismo en la religiosidad de algunas comunidades indígenas como la de San Juan Chamula.

En la comunidad tzotzil de San Juan Chamula, ubicada en la región de Los Altos de Chiapas, México, se vive una experiencia que desafía cualquier manera de entender la religiosidad. Nos introduce a un plano alterno, donde el tiempo se detiene y se entrelaza entre siglos.

Es ahí en ese lugar lejano donde, la cosmovisión maya se une de manera profunda y original, con el catolicismo impuesto por los colonizadores. Este sincretismo no solo es una forma de espiritualidad, sino también un símbolo de identidad, resistencia cultural y expresión artística que sigue vigente hasta nuestros días.

El sincretismo religioso en Chamula tiene sus raíces a la llegada de los españoles en el siglo XVI, cuando la evangelización se impuso, a través de la construcción de iglesias y la introducción forzada del catolicismo.

San Juan Bautista, patrono de Chamula, es un ejemplo de veneración no solo como santo cristiano, sino como guardián de la naturaleza, los ciclos agrícolas y la salud de la comunidad. Esta adaptación ha generado una práctica religiosa mestiza y autónoma, que sostiene la identidad cultural y política de la comunidad.

La iglesia de San Juan Bautista es un reflejo de esta fusión única. A diferencia de las iglesias católicas tradicionales, el piso está cubierto por ramas y hojas de árboles, así como velas de colores encendidas por doquier que aportan un aire místico y nebuloso al ambiente religioso.

Cabe señalar que en el templo no hay bancas, las personas se sientan el en piso en grupos familiares, mientras rezadores y chamanes conducen rituales de curación que incluyen sacrifi-cios de gallinas y el uso del tradicional pox, una bebida fermentada local.

Las imágenes de los santos están cubiertas por ropajes indígenas, a diferencia de otros templos católicos donde las vestimentas son más bien occidentales. Más allá del templo, el sincretismo se expresa en la vibrante cultura local.

Los textiles bordados en Chamula, por ejemplo, integran símbolos tanto mayas como cristianos, como cruces, mazorcas y figuras de animales sagrados, creando verdaderos códices visuales que narran la relación entre la tierra, la fertilidad y lo espiritual.

El sincretismo en Chamula no solo es una cuestión espiritual, implica también a su organización social y política. Los usos y costumbres rigen tanto la vida religiosa como la civil.

Las autoridades locales mantienen un control estricto sobre sus rituales y espacios sagrados, lo que ha generado tensiones con la Iglesia católica y el Estado; por otro lado, el turismo cultural ha traído ingresos.

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