Mural de la amistad México-Hiroshima: por un mundo sin armas nucleares
La obra fue realizada por los hermanos artistas jaliscienses Adry del Rocío y Carlos Alberto García Hernández
Jessica J. Báez
Para este artículo platiqué con la muralista Adry del Rocío quien con su amabilidad y generosidad que la caracterizan, me concedió la entrevista que aquí les compartimos en este reportaje.
El mural fue pintado por los hermanos artistas jaliscienses Adry del Rocío y Carlos Alberto García Hernández. Hiroshima durante décadas se ha preocupado por brindar apoyo a los supervivientes de las bombas atómicas y ha luchado por la abolición de las armas nucleares.
Adriana del Rocío García Hernández, nació en Guadalajara, Jalisco, México. Inició sus estudios formales de arte a los 10 años y se graduó a los 16 del diplomado en Artes Plásticas. Posteriormente hizo la Licenciatura en Artes en la UdeG.
Como muralista ha sido invitada a pintar en distintos proyectos para la ONU y ONU Mujeres en México.
Entrevista
¿Cómo surgió la idea de este mural tan colorido y lleno de significados de paz? Que no nada más tiene significado para Japón, sino para el mundo entero
R-La idea de realizar un proyecto así, fue gracias a los hermanos Ichiro y Minoru Gutiérrez de madre japonesa y padre mexicano. Ellos se involucraron en el “bote de la paz” que lo controla una organización japonesa.
Y ahora que es el aniversario de los 80 años del bombardeo a Hiroshima, nos juntamos para platicar sobre que teníamos que hacer algo para que no se olvide esta tragedia.
¿Cuáles fueron los retos más significativos a los que tanto tu hermano Carlos, su equipo y tú tuvieron que enfrentarse para poder llevar a buen puerto el mural?
El material pictórico era más chicloso y transparente que la pintura a la que estoy acostumbrada a trabajar, entonces la adaptabilidad a las herramientas es parte del crecimiento como artista y eso fue muy enriquecedor.
Los retos fueron tanto técnicos como emocionales, porque no había día en que no lloráramos, porque estábamos en Hiroshima en contacto con los sobrevivientes y sus historias.
¿Nos podrías hablar un poco sobre la composición de la obra?
R-Nos centramos básicamente en el activismo, no tanto en el hecho de la tragedia, quisimos darle otro enfoque. Quisimos representar a las personas que han estado activamente involucrados en el desarme nuclear, promover la paz y las manifestaciones.
Las mil grullas de papel fue un elemento que quisimos incorporar por la leyenda japonesa y la niña Sadako Sasaki.




























