A 70 años de la lucha del voto femenino, la paridad legislativa de Jalisco carece de una agenda de género
El 3 de julio de 1955 se consolidó el voto de las mujeres en México
El 3 de julio de 1955 se consolidó el voto de las mujeres en México

Isaura López
A 70 años del voto femenino y del avance para garantizar la participación política con reformas como la paridad constitucional y la tipificación de la violencia política por razón de género hay desafíos y retos tanto en el ámbito estatal, municipal y en la legislatura de Jalisco.
El Siglo XXI mostró un progreso en políticas y leyes para promover la igualdad de género en la toma de decisiones, sin embargo, el espejo estatal del 2025 refleja un panorama diferente; aunque hay más mujeres en el poder carecen de una agenda de género, de trayectoria en la defensa de los derechos de las mujeres y siguen un proyecto patriarcal.
Antes del 3 de julio de 1955, fecha en que por primera vez las mujeres mexicanas votaron las feministas mantenían una lucha por reducir la brecha de desigualdad, romper con la precariedad laboral y la violencia contras las mujeres, hoy sigue siendo una agenda pendiente.
La profesora- investigadora del departamento de estudios socio-urbanos del CUCSH y presidenta de la Asociación de Mujeres Académicas de la Universidad de Guadalajara (AMAUDG), Raquel Partida Rocha hizo un análisis del proceso histórico y del voto femenino hasta la actual esquema político-electoral de las mujeres.
La investigadora cuestionó que a pesar de la paridad y de la segunda ola legislativa de representación femenina en los Congresos de la Unión y de Jalisco se carece de una agenda de género por seguir un proyecto partidista masculino.
“Sí llegan mujeres, han evolucionado, pero no con una trayectoria, con una agenda que permita defender los derechos de las mujeres, al contrario, se han sumado algunas lo hemos visto en el Congreso de la Unión y del Congreso local, y más bien se han afinado el proyecto patriarcal de las propuestas políticas”.
Aunque existe paridad legislativa la falta de una agenda ha ocasionado un aumento los diferentes tipos de violencia, subrayó la académica: “No se ve como bajar las violencias estructurales, los feminicidios, no se avanza en eso ni en las brechas salariales, estamos en un standby con un pasito para atrás, esperamos que en los próximos dos años ya se vaya perfilando con una mejor cara y agenda en beneficio de las mujeres”.
El papel legislativo de las diputadas jaliscienses es quedar bien con sus colegas y seguir una agenda con miras a la Copa Mundial de la FIFA 2026 de lo contrario son corren el riesgo de ser segregadas “las van aislando y ya no pueden participar. Estos son los detalles en el mundo de la política, que el hecho de que haya mujeres no te garantiza una política adecuada de género a nivel de la sociedad y económica o que disminuyan las violencias”.
Agregó: “Ahorita mi impresión es que toda la agenda va a estar concentrada por el fútbol. Ahorita no hay agenda más que mundial”.
Los principales movimientos feministas fueron a finales del siglo XIX y principios del XX con las sufragistas, quienes lucharon por el derecho al voto y en la posguerra se consolido para dar paso hacia la igualdad de género.
“Las mujeres hicieron notar que tenían algunos derechos, pero no el voto en decisiones importantes de los nuevos Estados que se estaban conformando. En México en armonia a lo que pasaba a nivel internacional y por recomendación de la ONU en 1948 con Eleanor Roosevelt se suma a esta inercia de permitir el derecho al voto”, destacó, la también presidenta del capítulo Guadalajara de la Federación Mexicana Universitaria, Raquel Partida.
En siete décadas el país ha transitado de una participación política como derecho al voto (1955) hasta la reforma constitucional de junio de 2019 al establecer la “paridad en todo” o el principio de paridad en las elecciones, la Ley General para la Igualdad entre Mujeres y Hombres, y la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia y las leyes estatales.
Previo a estas leyes en los años 60, 70 y 90 surgieron movimientos feministas, quienes visibilizaron los problemas económicos-laborales del país, mismos que quedaron plasmados en la llamada “agenda de género”: “La participación de las mujeres comienza a apertura en la política con iniciativas, con perspectiva de género. Quien traía la agenda era el PRD y otros organismos de instituciones sindicales independientes”.
Con el TLC y las agendas políticas del país permiten mayor participación de las mujeres. En el 2000 la discusión era la participación política femenina de un 30 por ciento: “Ahora esto se ha ido emparejado con las mismas políticas internacionales y trasnacionales que empezaron a empujar a mediados del 2010 de que teníamos que participar en igualdad de circunstancias las mujeres”, anotó la investigadora universitaria.
Posteriormente cada partido político al llegar a la presidencia de la República sistematizó una agenda de género y de participación política: con Vicente Fox del PAN se creó el Instituto Nacional de las Mujeres; con Felipe Calderón la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia surge; con Enrique Peña Nieto hay una consigna global con la Agenda 2030 de la ONU se consolida la ley de paridad y la participación política de las mujeres con 50-50.
El 3 de julio de 1955 por primera vez las mujeres mexicanas ejercieron el derecho a votar y ser votadas, en el 2000 se impulsó la agenda de género, 18 años después se consolidó la primera legislatura paritaria en la historia en el Congreso de la Unión y en 2021 fue en el Congreso de Jalisco.