Agua hay, pero la prevención sigue ausente: el estiaje 2026 y la deuda hídrica en la Zona Metropolitana de Guadalajara
La experiencia de años anteriores, donde altos niveles en las presas no evitaron problemas de suministro
Pablo Toledo
El arranque de 2026 ofrece, al menos en cifras oficiales, un panorama alentador para el abasto de agua en Jalisco.
Son números que, en teoría, deberían garantizar tranquilidad, al menos durante los primeros meses del año.
No obstante, la experiencia reciente obliga a la cautela
Aquella situación fue utilizada por las autoridades para justificar tandeos prolongados y cortes constantes en diversas colonias de la metrópoli.
La historia ha demostrado que altos niveles en las presas no se traducen automáticamente en seguridad hídrica, sobre todo cuando no hay planeación a largo plazo ni inversiones sostenidas en infraestructura y captación.
En muchos casos, las familias dependen de pipas o del almacenamiento doméstico, con los riesgos sanitarios que ello implica.
La preocupación no es menor: cualquier incremento en la extracción, sin un control estricto y sin considerar escenarios de baja precipitación, podría acelerar el descenso del nivel del lago en plena temporada de estiaje.
El cambio climático añade presión, con lluvias cada vez más irregulares y periodos secos más prolongados, un escenario poco alentador para 2026.




























