Ante la intolerancia y la barbarie hay que defender la FIL: Karla Planter
Durante la inauguración de la edición 39 de la FIL, la rectora de la UdeG destacó que la feria siempre debe ser un espacio abierto al diálogo e intercambio de ideas
Durante la inauguración de la edición 39 de la FIL, la rectora de la UdeG destacó que la feria siempre debe ser un espacio abierto al diálogo e intercambio de ideas

Victor Ramírez
Ante el retorno de la barbarie y la intolerancia, es necesario que se defienda a la Feria Internacional del Libro (FIL) y no se permita que se pretendan suprimir el diálogo en libertad, sentenció la rectora de la Universidad de Guadalajara, Karla Alejandrina Pérez, en la inauguración de la edición 39 de la Feria Internacional del Libro (FIL).
Esta feria “es una zona de puertas abiertas a la pluralidad, es un espacio de importancia internacional, intercambio de ideas y no permitamos que la intolerancia y la razón amenacen a la palabra y supriman la posibilidad del diálogo en libertad”, indicó la rectora.
“Es una zona de puertas abiertas a la pluralidad. Aquí tienen cabida todas las perspectivas. Es un espacio de importancia internacional para el intercambio de ideas. Cuidémosla y no permitamos que la intolerancia y la cerrazón atenacen la palabra y supriman la posibilidad del diálogo en libertad”, indicó la rectora.
También destacó que uno de los grandes riesgos que enfrenta la humanidad en este momento es el retorno de la barbarie, que va más allá de la violencia criminal o las guerras, y que busca controlar las instituciones a través de las cuales se pretende dominar al ciudadano.
“El retorno de la barbarie es también algo más sutil que le subyace y que es, por tanto, más peligroso, pues se esconde detrás de muchas cosas que parecen traer progreso a las naciones. La barbarie se disfraza de eficacia técnica para organizar la producción y el comercio globalizado; aparece como afán por alcanzar la «verdadera democracia», pues se presenta como el logro de reivindicaciones sociales legítimas”.
También señaló que las instituciones y las leyes son utilizadas para “dominar al ciudadano, al tiempo que se favorece la concentración excesiva del poder y la riqueza. La barbarie contiene un elemento presente donde quiera que se manifiesta: la indiferencia frente al sufrimiento, la falta de tolerancia de los mestizajes, la incomprensión hacia las formas de vida distintas a la nuestra. De ahí, entonces, que hoy se esté instalando el odio entre razas, naciones y grupos socio-culturales”.
Esta polarización entre las fuerzas políticas y el abandono de la moderación, el diálogo razonable y la conciliación civilizada de las discrepancias forman parte de esa barbarie que provoca un abandono del juicio y el naufragio de la civilización.
Pero en esta época, si se actúa con inteligencia y disposición al entendimiento mutuo, “no estamos condenados a sucumbir. Para ello, tenemos a nuestra disposición la escritura y la lectura, así como la conversación sobre la sabiduría de los libros. El sentido de la vida y la posibilidad de actuar serenamente habita en las palabras”.