En abril de 2022 se desalojaron 70 viviendas irregulares construidas de manera irregular, en colonias como Miramar, La Floresta del Colli, Lomas de la Primera y Carlos Rivera Aceves.
Un arroyo que arrastra todo, incluso vidas
Ya “se comió” la zona federal
“Ahí el agua se desborda y provoca socavación en la infraestructura y en viviendas”, señaló.
Su fuerza ya se siente en los cuatro municipios
El especialista advirtió que en los últimos 15 años la urbanización llegó a las partes altas de la cuenca, en zonas como Mariano Otero, Bugambilias y Cerro del Tesoro, lo que incrementó significativamente los caudales.
La situación actual es a causa de las inmobiliarias. / Cortesía: Prensa Tlajomulco
El crecimiento urbano desordenado y la invasión de las márgenes redujeron la capacidad de conducción del Arroyo Seco, que hoy cada vez que llueve por la zona reclama su cauce y arrastra todo a su paso en cuatro municipios de la Zona Metropolitana de Guadalajara, incluyendo aquellas fincas que lo fueron invadiendo.
Bardas, calles y casas caen poco a poco, producto de la erosión que va generando a los costados y es un riesgo latente para mínimo 5 mil familias de personas, el año pasado ya cobró una víctima: Una joven fue arrastrada con todo y su camioneta, días más tarde fue encontrada sin vida, Baja con gran fuerza desde el Bosque de la Primavera, desde allá intentaron frenarlo con represas y diques, pero no han sido suficientes.
El Arroyo Seco va tomando fuerza conforme baja y su cauce atraviesa Zapopan, Tlaquepaque y Tlajomulco de Zúñiga antes de desembocar en la cuenca de El Ahogado, ya en El Salto, Jalisco. A su paso, ya no hay zona que no inunde. El especialista Luis Valdivia Ornelas, profesor investigador del Departamento de Geografía de la Universidad de Guadalajara (UdeG), explicó que la situación actual es consecuencia directa de la presión inmobiliaria sobre la cuenca, la falta de planeación hidrológica y la construcción de infraestructura inadecuada.
“El Arroyo Seco y su afluente, el arroyo Garabatos, eran cauces someros, torrenciales, con trazos irregulares y alta capacidad de infiltración. Sin embargo, en los últimos 20 años la urbanización ha modificado radicalmente sus condiciones naturales. El sistema hidrológico nace en las estribaciones de la Sierra de la Primavera, atraviesa Zapopan, Tlaquepaque y Tlajomulco, hasta desembocar en el canal de Las Pintas, lo que lo convierte en la cuenca más grande del valle de Atemajac”, explicó Valdivia Ornelas.
Recorre al menos cuatro municipios de la metrópoli y afecta a miles de familias. Los desbordamientos se han hecho recurrentes en Zapopan, Tlaquepaque, Tlajomulco y El Salto, por lo que el problema no es aislado, sino metropolitano. La invasión de márgenes, la reducción del cauce y la urbanización desmedida trasladan el riesgo de un punto a otro, en una cadena que cada año se vuelve más peligrosa.
Solo en Zapopan atraviesa un total de 90 colonias, muchas de ellas asentamientos irregulares sobre cauces, lo que agrava el riesgo ante lluvias. La basura, rellenos inadecuados y construcciones sin permisos que obstruyen el cauce, provocando inundaciones recurrentes.
Los residentes declararon entonces que no fueron notificados debidamente del desalojo y denuncian procedimientos agresivos por parte de las autoridades, pero la realidad es que ellos son solo una parte de las 5 mil familias que siguen viviendo en zona federal -de acuerdo a documento de la Comisión Nacional del Agua (Conagua) y de alto riesgo, según un informe de la autoridad municipal.
El desbordamiento del Arroyo Seco no solo provoca anegaciones en hogares y vialidades, también ha causado muertes. En 2024, Paola, una joven de 17 años, perdió la vida luego de que su camioneta fuera arrastrada por la corriente. Ese mismo año, el 24 de julio, un hombre fue arrastrado por el Arroyo Seco en Zapopan y localizado en la zona de La Culebra, en Tlajomulco. En 2025, aunque no se acreditan a la temporada de lluvias, dos personas murieron asfixiadas dentro de su vehículo al esperar que bajara la corriente en Tlajomulco.
Actualmente no existen datos exactos sobre las dimensiones del Arroyo Seco, debido a las modificaciones constantes en su cauce. Incluso, en el municipio de Tlajomulco se realizó una extensión artificial que ha provocado desbordamientos y afectaciones en vialidades y viviendas.
En menos de ocho días, la zona Valle de Tlajomulco padeció dos inundaciones producto del desbordamiento del Arroyo Seco. El nivel del agua superó un metro de altura, al grado de que decenas de personas tuvieron que dormir en el transporte público o en sus automóviles porque no había paso en la zona y dió como resultados una declaratoria de emergencia para apoyar a 90 familias.
Para el investigador de la UdeG, originalmente el Arroyo Seco no desembocaba en el canal de Las Pintas, ya que su cauce final fue modificado de manera artificial. El arroyo se desbordaba en la zona de Adolfo Horn, donde se construyó un canal para encauzarlo, lo que explica parte de los desbordamientos recientes.
Las características geológicas también influyen: al formarse sobre terrenos de pómez, un material frágil, el arroyo arrastra no solo grandes volúmenes de agua, sino también sedimentos. Esto intensifica la erosión en sus márgenes, acelera la socavación de terrenos y pone en riesgo a viviendas.
Pero el crecimiento desmedido de la ciudad y la falta de atención de las autoridades no son los únicos problemas que enfrenta el arroyo. Otro conflicto igual de grave son las invasiones paulatinas de sus márgenes, tanto en Arenales Tapatíos, como en El Briseño, El Mante y la zona cercana al ITESO.
“El canal principal quedó confinado; prácticamente desapareció la zona federal y eso redujo su capacidad de conducción. La autoridad, para proteger a los asentamientos, levantó muros y bordes, pero esas obras rectificaron el cauce y aumentaron la velocidad del agua, generando un problema mayor aguas abajo”.
El caso más reciente de este conflicto se registra en el fraccionamiento Parque de Santa María, cerca del ITESO, donde desde hace un mes el nivel del agua y su velocidad derribaron el mamposteo del Arroyo Seco y desmoronaron la servidumbre de las viviendas, causando daños que obligaron a al menos cinco familias a abandonar sus hogares. La situación se agrava porque autoridades federales, estatales y municipales los han dejado a su suerte.
Este fenómeno se repite en diferentes tramos. Según el académico, los puentes construidos en vialidades como Mariano Otero, López Mateos y Adolfo Horn también funcionan como “embudos hidráulicos”, debido a que fueron diseñados con secciones demasiado pequeñas.
“Antes esas áreas eran de alta infiltración; ahora, al estar cubiertas por superficies impermeables, toda el agua escurre hacia el arroyo y ya no hay capacidad de conducción. El drenaje urbano tampoco tiene la mínima posibilidad de manejar estos volúmenes”.
Además de las descargas pluviales, Valdivia reconoció que el Arroyo Seco recibe aguas residuales domiciliarias en varios puntos, lo que complica aún más la situación y genera riesgos sanitarios, ya que el agua se estanca o forma brechas que se infiltran y provocan desbordamiento del mamposteo.
A decir del especialista, las soluciones para este problema no pueden ser parciales ni coyunturales, sino integrales y de largo plazo. “Se requiere un estudio completo hidrológico, hidráulico y geomorfológico de toda la microcuenca, no solo de un tramo. Es necesario levantar información topográfica detallada, identificar los puntos críticos de socavación y turbulencia, y evaluar cómo las nuevas colonias aportan más agua al cauce”.
Controlar el crecimiento urbano en las partes altas de la cuenca, prohibiendo la urbanización y densificación en polígonos que aún mantienen capacidad de infiltración.
Implementar una política de retención y captación de escurrimientos, mediante obras como gaviones, que requieren mantenimiento continuo para romper los picos de crecientes.
Reconfigurar hidráulicamente los colectores urbanos, actualizando su capacidad para separar adecuadamente aguas pluviales y residuales.
Luis Valdivia aseveró que continuar autorizando fraccionamientos o edificios en estas zonas es insostenible. “No es posible que se otorguen permisos de construcción en áreas de cuenca que ya tienen problemas de inundación desde hace años, como Mariano Otero o López Mateos. El cauce está confinado y con poca capacidad de conducción; cada nueva obra solo agrava el problema”. Valdivia subrayó que el Arroyo Seco es un sistema joven e inestable desde el punto de vista geológico, pero lo que ha detonado la crisis actual es la presión urbana, donde las invasiones de márgenes han convertido un arroyo natural en un canal artificial y riesgoso. Advirtió que, si no se cambia la política de ordenamiento territorial y no se implementa un manejo integral de la cuenca, los desbordamientos e inundaciones continuarán aumentando cada temporada de lluvias.