Siguiendo por la avenida Lázaro Cárdenas y tras recorrer las esculturas que se hicieron para los Juegos Panamericanos, una a una, de pronto aparecen los incompletos Arcos del Milenio.
Pero luego de los Arcos, a esa zona se le reconoce por un punto que en cada lluvia en la zona se inunda, a pesar de los sifones y acueductos construídos en ese punto y en los alrededores.
“En el ámbito judicial, el uso de las palabras impacta directamente en el acceso a la justicia y en la confianza de las personas en las instituciones”, indicó Fabiola Loya titular de la SISEMH
La alcaldesa de Guadalajara Verónica Delgadillo dijo que se recuperó un espacio para todos donde se buscó desalojar dinámicas que intoxicaban a la ciudad y a sus visitantes
El comisario de la Policía de Guadalajara, Ismael Ramírez reconoció que deben ser más eficientes en la elaboración de los informes policiales homologados
Guadalajara se maquilla para elMundial de Fútbol, familias enteras viven entre el ruido y peligro abajo de los puentes. / Foto: David Tamayo / El Occidental
La ciudad se pinta, se ilumina y se prepara para recibir al mundo. Los puentes se remozan, las avenidas se señalizan y la narrativa oficial habla de modernidad y proyección internacional rumbo al Mundial. Pero debajo de esa postal, literalmente bajo los puentes y a un costado de los carriles de alta velocidad, hay otra Guadalajara que no aparece en los renders ni en los promocionales turísticos: la de quienes viven en la calle y en lugares inimaginables.
Mientras las avenidas y puentes de Guadalajara se llenan de colores, señalizaciones y anuncios para el próximo mundial de fútbol a realizarse en el Estado, hay quienes habitan en los márgenes de esa realidad que se engalana para el mundo. Debajo de los puentes, a la orilla de los carriles de alta velocidad, hombres, mujeres y niños resisten cada día en condiciones extremas, invisibles para quienes planifican la “imagen urbana” que verán los visitantes de la justa mundialista.
Los datos oficiales confirman una realidad alarmante. El INEGI estimó en 2022 que mil 500 personas vivían en situación de calle en la Zona Metropolitana de Guadalajara, cifra que prácticamente se duplicó para 2023. El DIF Jalisco, en su Conteo Intermunicipal de Personas en Situación de Calle de 2023, contabilizó dos mil 521 personas en siete municipios del AMG. Sin embargo, los censos siguen estancados y la atención real continúa lejos de cubrir las necesidades.
Según el Monitoreo de Indicadores del Desarrollo de Jalisco, solo mil 187 personas recibieron atención en 2024, cuando la meta era de dos mil 164. Guadalajara concentra la mayor parte de esta población: mil 779 personas viven en situación de calle; le siguen Tonalá con 320, Tlaquepaque con 176, Tlajomulco con 130, Zapopan con 50 y El Salto con 24. La vulnerabilidad de este sector no solo es social o económica, también es letal: entre el 1 de enero y el 27 de diciembre de 2025, quince personas en situación de calle fueron asesinadas en distintos puntos de la ZMG, en crímenes caracterizados por un exceso de violencia. Ninguno de los casos ha sido esclarecido.
Para resguardarse, muchas personas utilizan espacios pequeños, sucios y peligrosos como hogar. Debajo de los puentes, camellones y rincones de vialidades rápidas se convierten en refugios improvisados. “No hay otra opción”, dice Carlos, de 42 años. “Nos acomodamos donde podemos. A veces un puente nos protege de la lluvia o del sol, pero estamos expuestos a accidentes y a que nos ataquen”.
Quienes bajan del avión y abordan un vehículo para ir al poniente de Guadalajara, después de casi 17 kilómetros de trayecto, se encuentran de frente con un puente elevado que conecta con la avenida Lázaro Cárdenas y en cuyas entrañas oculta una pequeña colonia que aglutina a personas que han hecho de ese sitio su hogar.
El puente es su techo, los protege de la lluvia, más no del polvo y el smog. La mayoría llegó a la ciudad de otras partes, son migrantes atrapados en Guadalajara, pero fue lo primero que vieron y donde se quedaron a vivir, quienes ya habitaban el lugar les dieron refugio y protección.
De los seis arcos monumentales proyectados originalmente para la obra "Arcos del Tercer Milenio" del artista Sebastián en Guadalajara, solo se construyeron cuatro. Las críticas al gasto millonario en esa obra los frenaron.
Eso no limita y ni ha sido impedimento para que en la parte más elevada, debajo de los carriles laterales de Lázaro Cárdenas, familias enteras hayan construído su hogar. Se protegen con lo que encuentran, algunas tienen muebles desvencijados y colchones, otros hasta bicicletas encadenadas para que no se las vayan a robar. En este caso los espacios son más reducidos y tras pasar por el pasto, se hincan y en otros casos casi se ponen pecho a tierra para poder entrar.
Condiciones precarias y sin apoyo. / Foto: David Tamayo / El Occidental
Fernando, de 29 años, agrega: “Dormimos apretados, a veces sobre cartones húmedos o al lado de basura, porque cualquier lugar nos da un techo”. Cada noche viven el peligro del tránsito o de la gente que los busca para golpearlos. Estos lugares, además de insalubres, los ponen en riesgo constante: el tránsito vehicular, la falta de higiene y la violencia urbana forman un cóctel de peligro cotidiano.
En Zapopan, el alcalde Juan José Frangie asegura que el tema de la gente en situación de calle no está ligado al Mundial. “Cada día estamos acercándonos a ellos, para que estén en un albergue o se acerquen al DIF, pero hay mucha gente cuya mentalidad es vivir en la calle. Tenemos que cuidar los derechos humanos”, señala. Añade que, aunque buscan alternativas, “a mucha gente le gusta vivir aquí, en la calle, y no se puede obligar a nadie”.
Sin embargo, más allá de los albergues —que en muchos casos las personas se niegan a ocupar por reglas estrictas, separación familiar o falta de espacios—, las autoridades no han presentado hasta el momento un plan integral para apoyar a quienes viven en espacios improvisados. No se trata de despejar los puentes para cuidar la imagen urbana, sino de dignificar la vida de estas personas, ofrecer alternativas seguras y sostenibles, y garantizar condiciones mínimas de salud, protección y privacidad.
El especialista en desarrollo social, Samuel Ruiz, advierte que la indiferencia institucional profundiza la vulnerabilidad. “Mientras se invierte en embellecer puentes y avenidas para el Mundial, se descuida a quienes han estado históricamente invisibilizados. Sin estrategias claras, los riesgos de violencia y exclusión aumentan”, explicó.
La falta de censos actualizados, refugios suficientes y atención integral deja a esta población al margen de cualquier política pública significativa. La invisibilización no proviene solo de las autoridades. La sociedad también contribuye a que estas personas busquen espacios peligrosos para vivir. Vecinos y comerciantes, al considerar su presencia como un “problema de imagen”, los desplazan de áreas públicas más seguras hacia rincones inhóspitos, debajo de puentes o en zonas de alto riesgo vial. Esta presión social los obliga a adaptarse a entornos que los ponen en constante peligro, aumentando su exposición a accidentes, enfermedades y violencia.
La necesidad los hace vivir. / Foto: David Tamayo / El Occidental
Los testimonios de quienes habitan debajo de los puentes son crudos. Carlos, que duerme bajo el puente de Lázaro Cárdenas y El Álamo, asegura: “Aquí vivimos con miedo todos los días. Hemos visto cómo matan a gente y nadie hace nada. El Mundial no cambiará nuestra situación, solo pintarán los puentes y harán carreteras nuevas”.
Mariana, quien reside cerca de la Calzada Independencia, comenta: “Nos prometen refugios, pero son pocos y no alcanzan para todos. La mayoría seguimos aquí porque no tenemos a dónde ir”. Ana, de 35 años, agrega: “Dormimos pegados a la pared, entre basura y ratas, porque no hay otra opción. Cada noche temo por mi vida, y no hay nadie que nos cuide”.
Los puntos más críticos del AMG incluyen la Calzada Independencia, Periférico Norte, López Mateos, los bajopuentes de Miravalle y La Normal, así como Lázaro Cárdenas. En estas zonas, la vida en la calle se enfrenta a la indiferencia, la violencia y la precariedad. El contraste es brutal: mientras los visitantes del Mundial verán avenidas limpias y modernas, debajo de ellas se esconde otra Guadalajara, olvidada y silenciada.
La preparación para el Mundial ha puesto a la ciudad bajo los reflectores internacionales, pero para quienes viven en la calle, los días no prometen cambios sustanciales. Cada nuevo puente pintado, cada vialidad renovada, refleja la urgencia de mostrar una ciudad moderna al mundo, mientras la población en situación de calle sigue creciendo, sin censos claros, con la amenaza constante de la violencia y sin un plan integral que les permita abandonar los espacios improvisados y recuperar algo tan básico como un hogar.