El bosque de El Centinela pierde su suelo en la parte más alta a causa de la erosión: especialistas
Además de incendios y presión urbana, ahora enfrenta este riesgo
Víctor Chávez
Un bosque donado a la ciudad
Nuevas amenazas
Durante el estiaje, el suelo queda expuesto y frágil; con la llegada de las primeras lluvias, los escurrimientos arrastran sedimentos cuesta abajo, formando cárcavas profundas y dejando al descubierto la roca madre.
“El suelo aquí se ha perdido casi por completo”, señaló Vargas. “Donde hay más vegetación todavía se mantiene un poco más estable, pero en estas zonas el suelo de la parte alta ya se ha erosionado y se ha acumulado abajo”.
“Si encontramos la roca es que el suelo ya se fue de la parte de arriba, y eso habla de degradación”, reiteró Quezada.
¿Qué se puede hacer?
Ante este escenario, Martín Vargas plantea la urgencia de actuar:
“Es necesario mantener una reforestación constante y establecer un plan de manejo que permita conservar no solo el suelo, sino también la vegetación”.
Los incendios forestales
En años previos se documentaron hasta cinco incendios en un solo año, lo que provocó la pérdida de decenas de árboles y debilitó la capacidad natural del bosque para regenerarse.
Rodeado por la mancha urban
“No podemos evitar cierta explotación, pero sí podemos hacerla sustentable”, reconoce Quezada.
Un futuro en riesgo
La Universidad de Guadalajara tiene un papel clave, no solo como generadora de conocimiento, sino como formadora de profesionales comprometidos con el medio ambiente.
Mientras que Guadalupe Quezada subrayó:
“La universidad debe seguir aportando estudios aplicados y formando jóvenes que entiendan la naturaleza y su fragilidad”.
El Bosque El Centinela aún resiste, pero cada incendio, cada invasión y cada metro de suelo perdido lo acercan a un punto de no retorno. Protegerlo no es solo una tarea ambiental, sino una responsabilidad social y generacional.
Del análisis a la acción
Con base en estos hallazgos, los investigadores dieron recomendaciones puntuales respecto a la reforestación, el manejo de la erosión y la educación y la conciencia de la gente.
Para Vargas Inclán, el primer acierto fue darle categoría de parque urbano al Bosque del Centinela; sin embargo, el cuidado de todo el ecosistema es vital, con acciones como la reforestación estratégica de especies nativas.
“Se tiene que trabajar el manejo de suelo con especies locales, como el mezquite, pues los árboles exóticos, como casuarina o eucalipto, crecen rápido y desplazan a las plantas nativas”, explicó.
Para las zonas de uso público, recomendó el manejo sostenible de senderos, utilizando materiales permeables que permitan la infiltración del agua y reduzcan la escorrentía superficial.
































