Localviernes, 30 de enero de 2026
Escasez de brigadistas, el principal reto para enfrentar incendios forestales
Muchos incendios se originan por descuidos humanos, como colillas de cigarro o residuos arrojados desde vehículos
Pablo Toledo

Con una capacidad operativa aún insuficiente y una alta dependencia de personal eventual, Jalisco enfrenta la temporada de estiaje con un reto estructural: la falta de brigadistas permanentes para la prevención y combate de incendios forestales. Aunque las autoridades estatales reconocen esta limitación, aseguran que desde meses atrás se han intensificado acciones para reducir riesgos y fortalecer la respuesta ante emergencias.
Desde el cierre del temporal de lluvias, comenzó la etapa de restauración y posteriormente se activaron trabajos físicos de prevención, como parte del Plan Estatal de Manejo del Fuego. Estas acciones buscan anticiparse al periodo más crítico del año, cuando las altas temperaturas, la sequía y la acumulación de material combustible incrementan la probabilidad de incendios.
La estrategia preventiva se divide en dos fases. La primera, entre octubre y noviembre, contempla labores sin uso de fuego, como la apertura y rehabilitación de brechas cortafuegos, caminos forestales, podas, chaponeos y preparación de terrenos para el manejo de combustibles. La segunda, actualmente en desarrollo de diciembre a febrero, incluye quemas controladas en derechos de vía y zonas estratégicas de las distintas regiones del estado.
Autoridades señalaron que muchos incendios se originan por descuidos humanos, como colillas de cigarro o residuos arrojados desde vehículos. Por ello, se realizan limpiezas y quemas controladas en carreteras, así como líneas negras en zonas como el Bosque La Primavera, el Cerro del Tajo y el Cerro de la Bandera, trabajos que forman parte de la prevención, aunque en ocasiones generan reportes ciudadanos al ser confundidos con siniestros activos.
En paralelo, se ha avanzado en la apertura y rehabilitación de caminos forestales, principalmente en la Sierra Occidental, con el objetivo de mejorar la movilidad de las brigadas, facilitar el acceso a torres de detección y garantizar rutas de escape seguras. Estas labores continuarán en Tomatlán, la Sierra de Quila y el Parque Nacional Nevado de Colima, donde además se asignará una brigada permanente.
Actualmente, el estado cuenta con 28 brigadas del Gobierno estatal, además de brigadas municipales, intermunicipales y convenios con la CONAFOR, lo que permite alcanzar entre mil 800 y dos mil combatientes forestales durante la etapa más crítica. No obstante, solo entre 500 y 600 pertenecen directamente a la Unidad Estatal de Protección Civil, y la mayoría trabaja bajo esquemas temporales.
Las autoridades admitieron que esta situación limita la capacidad de respuesta y obliga a enfrentar el estiaje con recursos humanos ajustados. El compromiso, señalaron, es avanzar gradualmente en la contratación de personal permanente, integrar nuevas generaciones y reconocer a brigadistas de larga trayectoria que continúan activos pese a su edad, además de actualizar entrenamiento y equipamiento cada año.
Aun con estas carencias, los indicadores muestran avances en materia preventiva. En comparación con el año pasado, se incrementaron las hectáreas intervenidas mediante quemas controladas, manejo de combustibles y rehabilitación de brechas, acciones que han permitido reducir tiempos de respuesta y disminuir la severidad de los incendios, una tendencia que las autoridades esperan consolidar en los próximos años.