Simulacro: Guadalajara revivirá las explosiones del 22 de abril de 1992
Los jaliscienses deberían de capacitarse en diversas áreas como rescate y primeros auxilios para poder responder ante un desastre y saber identificarnos los riesgos en las zonas colapsadas.
Sin duda, para él y cualquier persona que haya sido testigo de los hechos, fue una experiencia muy intensa, sobre todo cuando tienen la posibilidad de ayudar o hacer algo cuando estás viendo el sufrimiento.
Dijo que hoy en día se cuenta con un grupo especializado en búsqueda y rescate en estructuras colapsadas, que hace 33 años era algo impensable.
El 22 de abril habrá un simulacro en la zona de la ex Penal de Oblatos. Aurelio Magaña / El Occidental
Los hechos del 22 de abril de 1992 serán revividos en Guadalajara a través de un simulacro en tiempo real que van a realizar los elementos de Protección Civil tapatíos, con la intención de generar conciencia entre los ciudadanos, pero sobre todo para optimizar tiempos ante un acontecimiento de esa magnitud, que dejó a cientos de fallecidos, entre ellos varios bomberos que estaban en la zona y a los que se les rendirá un homenaje.
Abraham Villaseñor Herrera, director de Planeación y Desarrollo Organizacional de Protección Civil y Bomberos de Guadalajara, dijo que este evento ha sido único en el mundo, ya que en ningún lado se ha visto cómo varios kilómetros de drenaje explotan, pero también dejó un antes y un después.
Abraham Villaseñor Herrera, director de Planeación y Desarrollo Organizacional de Protección Civil y Bomberos de Guadalajara. Aurelio Magaña / El Occidental
Es por eso que “el 22 de abril vamos a tener un simulacro, ahí en la zona de la ex Penal de Oblatos. En ese simulacro se va a manejar todo lo que son los materiales peligrosos, se van a transportar pacientes por helicóptero y por vía terrestre hacia el Centro Médico. Y sí es importante mencionar que ese es un simulacro histórico porque va a ser la primera vez que se corre todo un proceso que empieza desde el lugar del incidente y que termina en la sala de urgencias de un hospital”.
Quien fuera integrante de la Cruz Roja en ese año, y uno de los primeros en llegar a la calle de Gante tras la serie de explosiones que dejó como campo minado la ciudad, dijo que este simulacro “es el resultado de la preparación que está teniendo la ciudad para enfrentar estos incidentes, pero ya de una manera integrada”.
Lo destacable es que se realizará lo más real posible y con la circulación habitual de la hora, por lo que las unidades que participen tendrán que sortear los vehículos para poder tener una respuesta más efectiva. Lo que se va a hacer es en un escenario real; ahí empiezas a trabajar, entonces ahí lo que hacemos es medir nuestros tiempos de respuesta, probamos nuestros protocolos. Es algo importante, porque a 33 años la mejor manera que creemos que podemos conmemorar esto es haciendo ejercicios de preparación para que podamos brindar cada vez una respuesta mucho mejor”.
Sin duda, su experiencia desde la Cruz Roja. En su momento se le preguntó qué es lo que se tiene que superar después de vivir un desastre de esos, y dijo que “esa es una respuesta bastante profunda. Te puedo decir que mi vida es antes y después del 22 de abril, porque a mí me marcó tanto en mi vida que ahí fue donde nació mi amor por los desastres. Toda mi vida me he dedicado al tema de la preparación y la respuesta para desastres en operativos locales, nacionales y varios internacionales también. Y todo eso es a raíz del 22 de abril. Y el hecho de que hoy te esté dando esta entrevista también es resultado de ese evento, porque ahí fue cuando yo descubrí que los desastres eran una de las cosas que le daban sentido a mi vida”.
“Muchas veces la gente ve con impaciencia que está pasando algo en algún lugar y no puede hacer nada, y nosotros afortunadamente tenemos la posibilidad de estar trabajando y de cambiar la situación de las personas que están viviendo ese momento. Hubo muchas experiencias ahí muy fuertes. Cuando llegué, en menos de tres horas se me murieron tres personas que estaban atrapadas y que en ese momento todavía no llegaba la gente de rescates para atenderla”.
Es de suma importancia que la misma sociedad esté lo mejor preparada que se pueda. Aurelio Magaña / El Occidental
La experiencia “es muy fuerte. Cuando tú llegas... Yo cuando llegué, lo hice de civil, solo con un peto de la Cruz Roja. Entonces, la impotencia de no tener con qué atender a los lesionados... y efectivamente, toda la gente se volcó. Entonces empezaban a trabajar en la remoción de escombros y es de repente muy fuerte, porque por más experiencia que tengas, cuando te encuentras algo de esa dimensión, pues emocionalmente te ‘choquea’. Yo llegué a Gante y Gabino Barreda y vi toda la trinchera de escombros, yo no sabía qué había pasado. Dije: no puede ser un sismo, porque nomás es esta calle. No puede ser una falla geológica. Entonces, yo sí pensaba imaginar que había sido una explosión. Pues sí tardamos tiempo, por lo menos unas dos horas, en darnos cuenta de más o menos qué era lo que había pasado. Y a partir de eso ya se empezó a organizar toda la respuesta”.
En ese momento, y ante cualquier desastre, es la misma comunidad la que da la primera respuesta, y es por tal motivo que considera que es de suma importancia que la misma sociedad esté lo mejor preparada que se pueda, para que puedan dar la mejor respuesta posible. Fue desde ese acontecimiento que se comenzaron a tener las brigadas de auxilio y de prevención.
Hay un Alzheimer histórico con los desastres. Aurelio Magaña / El Occidental
Se le cuestionó si después de todos los eventos catastróficos es necesario que dentro de las comunidades haya brigadas de emergencia. Dijo que es fundamental, y ellos tienen algunos programas de preparación en los que imparten primeros auxilios, técnicas de búsqueda y rescate, cursos que pueden ser solicitados en la Base Cinco, ubicada en el Periférico y casi la Calzada Independencia Norte.
Ante todos estos desastres y la falta de memoria de los ciudadanos, no dudó en señalar que “desgraciadamente hay un Alzheimer histórico con los desastres. Tenemos una memoria de muy corto plazo cuando ocurre una desgracia. Entonces, eso hace que muchas veces se baje la guardia para lo que son los temas de la preparación comunitaria. Institucionalmente, a todas las instituciones de emergencia, el 22 de abril se convirtió en un parteaguas, un antes y un después en todo lo que es el tema de la respuesta”.
Este hecho ayudó para poder mejorar todo lo que era el monitoreo ya de los sistemas de alcantarillado, todo lo que es la respuesta a incidentes con materiales peligrosos. Pero el principal reto, como ciudadanos, es tener ciudadanos preparados y capacitados, porque hace 32 años no se sabía cómo responder a un evento único a nivel mundial, ante una explosión que es única a nivel mundial, porque nunca ha habido en toda la historia de la humanidad algo similar en lo que ocho kilómetros de alcantarillas vuelen y se lleven todo lo que está encima de ellos.
“Entonces, eso lo que ha hecho es que vayamos tomando conciencia de nuevos riesgos. Y pues la comunidad lo que tiene que hacer es estar siempre muy atenta a prepararse. Vivimos en una zona que tiene riesgo sísmico y sí es muy importante que cada persona vaya tomando conciencia de cuáles son los riesgos a los que está expuesto y se esté preparando de manera permanente para eso”.