Aunque en su mayoría los asistentes eran adultos y adultos mayores, los jóvenes que convocaron señalaron que la marcha era abierta para todo ciudadano que quisiera expresar su sentir por la creciente violencia que aqueja al estado.
“En el ámbito judicial, el uso de las palabras impacta directamente en el acceso a la justicia y en la confianza de las personas en las instituciones”, indicó Fabiola Loya titular de la SISEMH
La alcaldesa de Guadalajara Verónica Delgadillo dijo que se recuperó un espacio para todos donde se buscó desalojar dinámicas que intoxicaban a la ciudad y a sus visitantes
El comisario de la Policía de Guadalajara, Ismael Ramírez reconoció que deben ser más eficientes en la elaboración de los informes policiales homologados
Participantes de la generación “Z” recorren las calles de Guadalajara para exigir paz y seguridad. / Pablo Toledo / El Occidental
Ante el incremento de hechos violentos en Jalisco, la persistente crisis de desapariciones y el asesinato del alcalde de Uruapan, Carlos Manzo, cientos de jóvenes, colectivos ciudadanos y organizaciones civiles se movilizaron en la llamada marcha de la generación “Z” en las calles de Guadalajara para exigir acciones más firmes a los gobiernos estatal y federal.
La jornada buscó denunciar que la inseguridad se ha agudizado en la entidad, mientras permanecen sin resolverse miles de casos de personas asesinadas y no localizadas. Aunque los asistentes señalaron que hubo una presencia de 50 mil personas, Protección Civil Jalisco reportó solo 20 mil.
Alberto Razo, integrante de Somos MX, participó en la movilización y subrayó que la convocatoria fue impulsada principalmente por jóvenes. Reprobó que desde el Gobierno federal se haya intentado desacreditar la marcha, calificando esa postura como “muy lamentable” y señalando que solo contribuye a profundizar la polarización en un contexto ya marcado por la violencia.
Además, destacó que el involucramiento de nuevas generaciones es una señal de alerta sobre la gravedad del momento que vive Jalisco. “Un 50 y 50 sigue siendo un excelente resultado, porque todos ya estamos involucrados en este tema desde hace mucho tiempo”, afirmó.
Respecto a la violencia en la entidad, consideró que, si bien la situación no es tan crítica como en otros estados, Jalisco enfrenta un panorama “muy preocupante”. Recordó que la entidad encabeza las cifras nacionales de personas desaparecidas y advirtió que la población ha estado expuesta tanto a hechos delictivos como a enfrentamientos recientes que han exacerbado el miedo colectivo.
Las voces de jóvenes como la de José Cogana señalaron que la violencia y la falta de resultados han empujado a la ciudadanía a organizarse, pues se dicen cansados de vivir con miedo, de escuchar palabras pero no ver que las cifras de asesinados disminuyan.
“Si ellos no están haciendo nada, el pueblo tiene que hacer algo. Esta convocatoria estuvo abierta a todas las edades y movimientos, con un objetivo común: exigir paz frente a un clima de inseguridad que no deja de crecer en Jalisco”.
La mayoría de los participantes portaba vestimenta blanca como símbolo de un llamado a la paz; también llevaban lonas y cartulinas con distintas consignas, y otros cientos utilizaban sombrero en homenaje al alcalde de Uruapan, Carlos Manzo, asesinado hace unos días.
Sara Riojas acudió a la marcha en solitario. Dijo que se sumó porque está cansada de salir a las calles con miedo y que lo que ocurre en todo el país debe generar una reflexión entre los mandatarios para eficientar sus estrategias y garantizar que los mexicanos tengan paz en sus ciudades.
“Yo no vengo con ninguna organización ni con ningún colectivo; soy una mujer joven que se suma a estas iniciativas para exigir al gobierno que no solo dé palabras ni responsabilice a los demás, sino que asuma sus ineficiencias y las remedie. Estoy segura de que todos los que estamos aquí queremos caminar tranquilos y regresar con nuestras familias a salvo”, puntualizó. Las consignas de “Carlos no murió, el gobierno lo mató” retumbaron por todo el Paseo Chapultepec y Casa Jalisco, ante la mirada de espectadores y automovilistas que brindaban apoyo a los marchantes con aplausos o tocando la bocina de sus vehículos.
Los organizadores señalaron que al menos 38 organizaciones ciudadanas participaron en la marcha denominada de la generación “Z”. Mientras ellos estimaron la presencia de 50 mil personas, las autoridades de Jalisco contabilizaron 20 mil, hecho que les indignó pues consideran que se busca minimizar la protesta. La ruta propuesta por los jóvenes contempló avanzar por avenida Chapultepec, Vallarta, La Minerva y concluir en Casa Jalisco, donde entregaron un pliego petitorio a las autoridades estatales con cientos de observaciones y solicitudes para mejorar la seguridad.
En la movilización también participó Arturo Pons, de Ciudadanos MX, quien aclaró que la recolección de firmas que realizaban era un esfuerzo independiente. Explicó que buscan impulsar una iniciativa ciudadana de reforma electoral ante el temor de que la propuesta que presentará el Gobierno federal derive en un retroceso democrático. Aprovecharon la concentración para acercarse a personas “afines a la causa”.
La marcha de la GeneraciónZ fue convocada en redes sociales y, pese a los intentos por descalificar el movimiento acusándolo de ser una estrategia de la oposición para afectar la credibilidad del gobierno en turno, los miles de ciudadanos que recorrieron las calles aseguraron ser apartidistas y afirmaron que el único objetivo de la manifestación era alzar la voz para obtener respuestas. De acuerdo con los organizadores, movilizaciones similares se realizaron en diferentes estados del país. En Jalisco, Guadalajara, Ocotlán y Lagos de Moreno registraron la participación de miles de inconformes con la violencia que aqueja a México.
La manifestación de la llamada generación “Z” en Guadalajara transcurrió sin incidentes y quienes participaron reafirmaron que su asistencia se debió a un hartazgo y no por tintes políticos, por lo que se deslindaron de cualquier grupo.