Semadet lanza campaña para convivir con cocodrilos de Puerto Vallarta
Unos 300 lagartos viven entre Puerto Vallarta y Bahía de Banderas
Unos 300 lagartos viven entre Puerto Vallarta y Bahía de Banderas

Víctor Chávez
Ante la presencia diaria de hasta tres cocodrilos por día en playas de Puerto Vallarta, la Secretaría del Medio Ambiente y Desarrollo Territorial (Semadet) emprendió acciones para generar conciencia sobre la relación entre seres humanos y los lagartos en el centro turístico. Junto con la Universidad de Guadalajara y el resto de autoridades, concientizarán respecto al trato respetuoso a los cerca de 300 cocodrilos que habitan en ese lugar y Bahía de Banderas.
Pretende la autoridad que las personas respeten a los reptiles y a la par no se expongan a sufrir alguna mordedura que puede resultar mortal.
Puerto Vallarta fue una zona importante de pantanos y manglares que, en conjunto con el vecino estado de Nayarit, sumaban más de mil hectáreas de estos tipos de ecosistemas; mismos que con la urbanización se han reducido a unas 600 hectáreas, de las cuales 208 hectáreas corresponden al Parque Estatal Estero El Salado, hábitat de unos 60 cocodrilos de diferentes tamaños.
La dependencia aseguró que se incluirán a los tres niveles de gobierno, universidades e integrantes de la sociedad civil, a fin de realizar mesas de trabajo. Pero que además de tener enfoque educativo, buscarán trabajar en conjunto para evitar interacciones negativas con los reptiles.
Estas acciones responden a que los cocodrilos (Crocodylus acutus) son una especie representativa de la zona costera de Jalisco, con un gran valor biológico y cada vez es más constante su contacto al menos visual con el ser humano.
Helios Hernández Hurtado, biólogo experto en cocodrilos y responsable del Parque Estatal Estero El Salado, explicó que siempre es un buen momento para informar, educar a la población y generar una convivencia de respeto con una especie que ha estado en nuestro planeta durante millones de años.
Se destacó que en la información a difundir se impulsará el trabajo conjunto para evitar interacciones negativas por el acercamiento de estos reptiles a zonas de playa.
“Vamos a hacer campañas más fuertes aquí en el Parque Estatal, junto con la Universidad de Guadalajara, las autoridades municipales, donde se difunda precisamente este tipo de información, para que todos conozcamos y no tengamos accidentes, y nos enseñemos a convivir con la naturaleza”, dijo Hernández Hurtado.
Se advirtió que las interacciones negativas suceden cuando las personas no siguen las indicaciones, ignoran los letreros que advierten sobre la presencia de cocodrilos, turistas que intentan tocarlos, tomar fotografías o capturar crías de cocodrilos de los nidos.
La temporada reproductiva de esta especie es de febrero a julio, por lo que invitó a la población a ser cuidadosos y respetuosos, pues entre julio y agosto comienzan los nacimientos de cocodrilos.

“Lo primero que tenemos que entender, es que estos son sitios de cocodrilos, lo han sido históricamente, lo han sido paleontológicamente, están aquí antes que los humanos los cocodrilos”, enfatizó Hernández Hurtado.
Debido a diversos factores, como la intervención humana y los depredadores naturales, las crías de cocodrilo son muy vulnerables, por lo que el crecimiento de las poblaciones es muy lento. “Estamos viendo a los mismos cocodrilos, tenemos sistematizados en Puerto Vallarta a casi todos los cocodrilos, tenemos entre 25 y 30 años de datos, sabemos quiénes se mueven y hacia dónde”, detalló.
La población de cocodrilos en la Bahía de Banderas (Jalisco-Nayarit) es de alrededor de 300, de los cuales se tiene el registro de 45 cocodrilos adultos; El Salado cuenta con 60 ejemplares de todos los tamaños.
“Son muy poquitos en realidad. Las personas pensarían que hay muchos más, pero si nosotros queremos comparar cocodrilos por área, en 200 hectáreas 60 cocodrilos nos da medio cocodrilo por hectárea, es bajísima la densidad”, agregó.
Hernández Hurtado recordó que durante los años 60 y 70, las poblaciones de cocodrilos disminuyeron significativamente debido a la explotación, pues en aquellos años no estaba regulada la protección hacia estas especies, incluyendo a la tortuga marina.
Los esfuerzos por su conservación han ido en aumento de la mano de la UdeG, ya que el Centro Universitario de la Costa (CuCosta), cuenta con la Unidad de Manejo para la Conservación de la Vida Silvestre llamada “Reptilario Cipactli” (vocablo náhuatl para cocodrilo o caimán), donde se realizan investigaciones y acciones de conservación de reptiles, incluyendo cocodrilos.
Se busca que municipios y federación logren el resguardo de las zonas federales y liberarlas