En 2008, el SIAPA impulsó el Programa de Manejo de Aguas Pluviales (PROMIAP), que incluía dos drenajes profundos que tampoco se implementaron.
El drenaje profundo no es solución absoluta
Es imperativo complementarlo con estrategias como:
El diseño elaborado por Vargas Sánchez y Gleason Espíndola tendría un costo aproximado de entre 14 y 17 mil millones de pesos sin sistemas de captación y retención, y entre 7 y 9 mil millones con dichos sistemas.
Este proyecto está basado en años de investigación, que podría ejecutarse en seis años y contribuir significativamente a resolver los problemas de inundaciones. / Foto / Cortesía
Las inundaciones, fugas de agua, socavones y pérdidas humanas producto de las lluvias han hecho coincidir a las autoridades de Jalisco, especialistas hídricos e investigadores en la necesidad de crear un drenaje profundo. No obstante, aún existen discrepancias, pues mientras algunos consideran que con un solo colector se daría solución, otros señalan que se requiere diseñar un plan integral que incluya captar, retener, infiltrar y absorber el agua de lluvia antes de intervenir el subsuelo.
Mientras el gobierno de Jalisco y el Colegio de Ingenieros Civiles planean un proyecto para sustituir las redes hídricas —con un tiempo estimado de ejecución de al menos una década— el ingeniero José Manuel Vargas Sánchez y el investigador de la UdeG, Arturo Gleason Espíndola, diseñaron un proyecto de colector profundo para Guadalajara, basado en años de investigación, que podría ejecutarse en seis años y contribuir significativamente a resolver los problemas de inundaciones, fugas y socavones.
El diseño de 25 kilómetros iniciaría en Plaza del Sol, avanzaría por Lapislázuli, se conectaría con 18 de Marzo hasta el Rastro en Gobernador Curiel, donde se captaría el agua para llevarla al Deán. Allí recibiría el agua de la zona industrial, tendría una salida en Medrano y en el Parque San Rafael–cuenca de San Andrés, seguiría por Belisario Domínguez, cruzaría Periférico Norte y finalmente descargaría en la barranca de Huentitán.
Con esto, todo el oriente y sur de la ciudad podría canalizar su agua, aligerando la carga que viene del centro. Esa es nuestra propuesta: iniciar en Plaza del Sol y darle continuidad aguas abajoGleason Espíndola
Las inversiones millonarias en los 27 canales y arroyos que cruzan el Área Metropolitana de Guadalajara, así como en los vasos reguladores del Deán, San Rafael, Revolución, Normalistas, Balcones del Cuatro, Nueva España, entre otros, realizan su función según las autoridades, pero no han sido suficientes para evitar que las calles y viviendas terminen bajo el agua tras lluvias.
Por su parte, el gobernador Pablo Lemus anunció una inversión de 9 mil millones de pesos para sustituir las redes obsoletas del SIAPA con un sistema profundo que evite futuras inundaciones. No obstante, aclaró que será un trabajo de todo el sexenio y que deberá hacerse de forma paulatina para no desquiciar las principales vialidades metropolitanas.
Ya hemos iniciado el cambio del drenaje profundo, pero esta es una inversión muy importante, de alrededor de 9 mil millones de pesosPablo Lemus, Gobernador de Jalisco
“También representa una complejidad enorme, porque hay que abrir muchas de las principales vialidades del área metropolitana, por donde circulan todos los ciudadanos día con día. No es sencillo, y debe hacerse de forma paulatina”, señaló Pablo Lemus, gobernador de Jalisco.
Tener este sistema funcional, tomaría unos 10 años. / Foto / Cortesía
Los tiempos y recursos no coinciden entre el gobierno de Jalisco y el Colegio de Ingenieros Civiles del estado, ya que su titular, Mirna Avilés Mis, advierte que la magnitud del problema exige un enfoque transexenal: de 10 a 15 años, como mínimo, para completar la renovación integral de la infraestructura hídrica. Incluso estima que el monto necesario podría elevarse hasta 15 mil millones de pesos para garantizar cobertura total.
“Esto es una planeación de mediano y largo plazo. Estamos hablando de que, por lo menos, para tener este sistema funcional, tomaría unos 10 años, quizá más. Pero es fundamental que se comience ya, aunque sea por etapas, porque esta solución se ha venido postergando durante muchos años”, agregó.
Actualmente existen recursos y voluntad política para mitigar el problema de inundaciones, fugas y socavones. Sin embargo, esta no es una propuesta nueva. En el año 2000, el gobierno de Guadalajara diseñó un programa de drenaje profundo para captar el agua de lluvia y canalizarla a vasos reguladores y mantos freáticos, evitando así inundaciones. A 25 años, ninguna administración lo ha ejecutado.
Investigadores de la UdeG sostienen que la construcción de un drenaje profundo ayudaría a mitigar las inundaciones. / Foto / Cortesía
Asimismo, existió un proyecto federal del Instituto Mexicano de Tecnología del Agua que contemplaba colectores de drenaje profundo para desahogar el agua de lluvia del AMG, pero tampoco fue aplicado. Por ello, desde el Legislativo local se mantiene vigente la idea de construir un sistema de drenaje profundo con un costo estimado de 30 mil millones de pesos, a desarrollarse en los dos próximos sexenios.
¿Qué vamos a esperar? ¿A que se sigan perdiendo más vidas por el desordenado crecimiento urbano? Técnicamente es viable, ya se demostró. Y financieramente también, porque es un problema que nos interesa a todosCésar Madrigal, diputado local
No obstante, los especialistas también reconocen que el drenaje profundo, por sí solo, no es suficiente. Con base en documentos desde 1999, investigadores de la Universidad de Guadalajara sostienen que la construcción de un drenaje profundo ayudaría a mitigar las inundaciones y la aparición de socavones en la ciudad, pero no sería una solución definitiva.
Captación de lluvia en hogares y escuelas (“Nidos de Lluvia”).
Tanques de retención, para reducir la descarga a drenajes.
Infiltración al subsuelo y reverdecimiento urbano.
Renovación de colectores saturados, como los de San Juan de Dios y López Mateos.
“Un drenaje profundo por sí solo no resuelve el problema, porque es demasiada el agua que corre por las calles. Necesitamos absorberla, tener un programa de captación de lluvia y renovar colectores como el de San Juan de Dios que —salvo un diagnóstico más profundo— debe reemplazarse, así como el de López Mateos, ya saturado. Se debe analizar a fondo con especialistas y trazar una ruta clara”, concluyó Gleason.
Aunque la voluntad política ha existido desde hace décadas, las soluciones no se han concretado. Hoy, el anuncio de recursos y planes ejecutivos por parte del gobierno no termina de convencer a la ciudadanía, quien además deberá pagar más por el servicio del SIAPA a partir del próximo año, mientras los resultados podrían verse —con suerte— dentro de una década.