Vivienda para turistas, no para tapatíos: el impacto de la gentrificación en Guadalajara
Zonas como el Centro, Chapultepec y Americana son hoy más atractivas para turistas que para quienes buscan hacer de la ciudad su hogar
Zonas como el Centro, Chapultepec y Americana son hoy más atractivas para turistas que para quienes buscan hacer de la ciudad su hogar

Montserrat De La O / El Occidental
Guadalajara vive una transformación profunda. Lo que hace una década eran barrios de convivencia cotidiana, con ferreterías, abarrotes y vecinos que se conocían por nombre, ahora son escenarios de un cambio urbano acelerado que privilegia la renta temporal por encima de la vivienda permanente. El turismo, la inversión inmobiliaria y la llegada de nómadas digitales han convertido a la capital jalisciense en una ciudad cada vez más difícil de habitar para su propia gente.
Y la tendencia no es casual: la creciente popularidad de Guadalajara como destino turístico —impulsada aún más por su reciente nombramiento como sede mundialista en 2026— ha incentivado el desarrollo de alojamiento para visitantes en detrimento de quienes buscan una casa para quedarse.
De acuerdo a investigaciones, el 7 % de las viviendas en el Centro Histórico están destinadas al alquiler turístico, y otro 21 % están vacías. En total, casi un tercio del parque habitacional del centro no se usa para vivienda de largo plazo. El fenómeno se concentra en zonas como la colonia Americana, con al menos 665 propiedades destinadas a este fin, Obrera con 284 y Ladrón de Guevara con 216.
Por lo que a decir de los habitantes que rentan en estas zonas céntricas, la realidad es muy diferente, ya que pasaron de pagar menos de 2 mil pesos al mes a minimo 5 mil pesos teniendo solo lo más básico en la vivienda como lo es el baño y recámara, mientras que algo más completo está por arriba de los 12 mil pesos, sin embargo, en ocasiones les he difícil dejar la zona por cuestiones personales o en su mayoría profesionales.
La alta demanda de turistas ha provocado un fenómeno de exclusión para los habitantes locales. Mientras los visitantes encuentran experiencias únicas y alojamientos bien ubicados, los tapatíos enfrentan rentas que suben más allá de su capacidad. Solo en la colonia Americana, el precio promedio subió 26 % por encima de la inflación, según registros locales.
Las redes sociales han servido como válvula de escape y denuncia. En foros como Reddit, los usuarios expresan su frustración:
Hay depas de $25,000 que están vacíos por meses, pero los dueños prefieren tenerlos listos para rentas cortas. Así es como se forman los monopolios.
Esta lógica expulsa a familias de ingresos bajos o medios hacia la periferia, donde el transporte público es limitado y los servicios públicos, escasos. La ciudad pierde su diversidad social al concentrar oportunidades solo en quienes pueden pagar el nuevo precio de habitar Guadalajara.
Las consecuencias de esta transformación no son solo económicas. También se están modificando el rostro y la identidad de barrios históricos. El Centro, Americana, Santa Tere y Chapultepec ya no conservan su carácter tradicional: negocios familiares cierran, los vecinos de toda la vida se mudan y en su lugar aparecen cafés boutique, desarrollos verticales y complejos con acceso por código QR.
Según Inmuebles24, los precios actuales de renta en el Centro de Guadalajara oscilan entre $9,000 y $14,000 mensuales, aunque hay propiedades que superan los $20,000. Datos oficiales señalan un incremento del 8.3 % tan solo en 2022, lo que posiciona a la ciudad entre las más caras del país en relación al ingreso promedio.
La Perla Tapatía, que alguna vez fue sinónimo de vida comunitaria, parece estar perdiendo su alma barrial a manos de la gentrificación. La vivienda se vuelve un privilegio, no un derecho, y cada vez son más los tapatíos que se ven obligados a dejar la ciudad que los vio crecer.
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