Vuelven a clases más de un millón de estudiantes entre prisas y sonrisas
Desde muy temprano, las calles alrededor de las escuelas se llenaron de padres de familia y niños
Pablo Toledo
Para muchas mamás, el mayor reto fue vencer el reloj pues tanto ellas como sus hijos ya se había acostumbrado a levantarse tarde.
“Sí estuvo pesado levantarlos hoy, nos costó mucho trabajo, ya se habían acostumbrado a dormirse tarde y levantarse casi al mediodía, pero ya una vez que se pusieron el uniforme, se les notaba la emoción”, señaló María López.
En la misma sintonía, Laura Hernández, mamá de una niña de tercer grado, reconoció que el regreso implicó una pequeña carrera contra el tiempo.
A las seis de la mañana ya estaba tocando puertas, porque nadie quería despertar. Hubo que apurarlos, preparar lonches y salir casi corriendo, pero al final todo salió bien
Del lado de los estudiantes, la sensación fue muy distinta. Diego, de 10 años, aseguró que ya extrañaba su escuela.
Yo sí quería regresar porque ya me aburrí en la casa y quiero ver a mis amigos y a mi maestra
Sofía, alumna de quinto grado, coincidió. “Me gusta venir a la escuela, aquí aprendemos cosas nuevas y puedo estar con mis amigas. Las vacaciones son padres, pero ya quiero que empiecen los proyectos”.


























