“Hemos tenido casos en los que las redes sociales con el cúmulo de datos han servido hasta para triunfos de presidentes en Estados Unidos y sabemos que las tendencias, los algoritmos, la información es mucho poder lo que se tiene y hay que tener cuidado.
En este contexto es que los jóvenes son los que más son atacados para la extorsión, principalmente los universitarios debido a toda la información que difunden en las redes sociales desde donde se extraen los datos y con eso se crean redes de extorsión.
Con esta herramienta se suplantan identidades, se calcula el estatus económico, el nivel de ingresos y hasta la clona la voz. Mika Baumeister / Unsplash
Los grupos de la delincuencia organizada cada vez son más sofisticados y sacan provecho de la tecnología y con el auge de la Inteligencia Artificial (IA) el reto para las autoridades es cada vez mayor ya que con esta herramienta se suplantan identidades, se calcula el estatus económico, el nivel de ingresos y hasta la clona la voz a parir de elaborados procesos para conseguir la información y todo lo tienen al alcance con las redes sociales, las fotos y con llamadas “mudas”.
Juan Carlos Contreras, director del C-5 Escudo Jalisco, detalló que en ese organismo, que también maneja los números de emergencia 089 y 911, se dieron cuenta de la forma de operar de estos grupos a partir del análisis de las denuncias de extorsiones o fraudes y el principal factor es la llamada muda, que es aquella acción en donde los delincuentes primero llaman para ver si el número está activo y para comenzar a clonar voces.
“Hemos identificado a partir de las llamadas de extorsión que recibimos, toda la información que recibimos al 911 y al 089 denuncia anónima, empezamos identificar el modus operandi de los delincuentes, de cómo es que se llega a la extorsión, al fraude y hasta el secuestro virtual. Mucho es a partir de ir construyendo historias los delincuentes para poder enganchar a los ciudadanos”, indicó.
Es así como se detectó que en muchos de los casos se inicia con la llamada muda que es aquella “en la que te marcan, nadie contesta y los delincuentes empiezan a tomar el biométrico de voz al decir ‘bueno’, ‘bueno’, ‘quién habla’, ‘quién está ahí’, en repetidas ocasiones y el delincuente ya está grabando el biométrico de voz para empezar en dos vertientes, la primera para identificar el rango de edad y la segunda el poder identificar que la línea está activa” y es un potencial “cliente para ellos”.
A partir de eso comienzan a formar una elaborada estrategia al conocer el rango de edad y una vez conocidos estos datos iniciales se prosigue con un esquema de “ventas, de ofrecer un producto acorde a la edad, si se es ama de casa, profesional, comienzan a medir con la inteligencia artificial el rango de edad.
A una persona de la tercera edad le pueden ofrecer “información del afore, una casa de retiro, una tarjeta de crédito, una promoción que se genera y al decir ‘no me interesa’, ‘no quiero’, ‘no lo pedí’, y en el mejor de los casos comienza desarrollar una situación en donde uno mismo da información al decir que no lo pidió, al decir que tienen tarjetas en otros bancos, y así se empiezan a dar los datos”.
No es con una llamada, al llegar a ese momento ya hubo una serie de llamadas previas en donde se recabaron datos, conocen el nombre, el domicilio y datos con los que enganchan, les provocan miedo que los bloquea y las personas no piensan en colgar de inmediato, se quedan enganchados.
La otra forma de tratar de cometer un ilícito con el uso de la IA es comenzar a utilizar la voz ya grabada y la transforman en diálogos o frases que utilizan con los familiares para extorsionarlos o pedirles rescate y “los afectados juran que era la voz de sus hijos, de sus familiares” lo que solicitaban los recursos.
Pero el tono de voz no es lo único que se roban, la IA ya “nos permite hacer hasta un estudio socioeconómico de tu entorno y cuando subimos nuestras fotos bonitas a las redes sociales de la cena de Navidad, el delincuente toma esta foto y la Inteligencia Artificial comienza a medir el nivel socioeconómico” de las posibles víctimas.
Qué es lo que hace la tecnología al analizar las imágenes, es por ejemplo ver el tipo de comedor, determinar cuántos metros mide que tipo de madera, la altura de la casa lo que implica que puede ser de interés social, de nivel alto o medio alto y “el comedor es de este corte, esta textura, las sillas y comedor pueden costar 70 mil, 100 mil pesos” la casa un millón de pesos, a eso se suma el análisis de la vajilla, la ropa si es de marca o no, el físico de las personas que aparecen, los lentes, la blusa, el suéter, todo.
Con esos elementos “la IA comienza a mostrar una familia que potencialmente puede ser víctima de extorsión porque su nivel económico genera en un interés para el delincuente y comienzan a operar con Call Center desde donde se pide información, se da más información y luego se convierten en malignos, ya te amenaza, te habla el comandante fulano y del cartel fulano, de la delincuencia tal, que te van a asesinar”.
Todo esto hace que la IA sea ya un verdadero reto para las autoridades y una amenaza para las víctimas, es por eso que la primera recomendación ante este tipo de llamadas avanzadas es que se cuelgue de inmediato, se denuncie ya que una vez que se analiza todo lo dicho por los delincuentes, no existe pero el miedo que se provoca o permite pensar de inmediato.
Desafortunadamente las personas mayores o adultos mayores son los que más se convierten en el blanco de los ataques, pero “también tenemos amas de casa porque los jóvenes se convierten en una víctima potencial en obtención de biométricos, no sólo a partir de una llamada, sino también por lo que regalamos en nuestras redes sociales”.
Aquí entra otro factor de riesgo y del que las redes sociales se deslindan al argumentar que ellas sólo son el medio que utilizan aplicaciones como la “caricatura japonesa, la que los regresa en el tiempo para ser bebé, para ver cómo se vería de viejito; todas estas aplicaciones que juegan con nuestra imagen y lo único que hacen es jugar con nuestro biométricos y transformarlo”.
La pregunta que se hacen y que nadie les responde es saber quién está detrás de estas aplicaciones o qué se hace con toda la información, ya que todas pueden ser descargadas ya sea por un Facebook, Instagram o Tik Tok. “El hacerlo por medio de estas redes es el riesgo porque no son ellos los que hacen la aplicación, ellos solamente permiten que una aplicación interactúe” con sus suscriptores.
Del 100% de las llamadas que se reciben en el 089 que es de denuncia anónima, el 87% tiene que ver con el tema de extorsión o fraude telefónico, delito que ya se denuncia más y siempre suceden de lunes a viernes en horarios de oficina, es decir de nueve de la mañana a las cinco de la tarde.
Es por eso que si se recibe la llamada de un número desconocido lo mejor es no responder pero si es necesario hacerlo, “no lo hagas como tradicionalmente se hace con la palabra bueno, es mejor esperar unos segundos para que sean ellos los que contacten e identifiquen si realmente los buscaban o sólo era para ver si la línea funcionaba”.
Para la autoridad el principal reto ante este forma de delito es primero tener la confianza de los ciudadanos y poder orientarlos para que eviten caer en la extorsión y también se trabaja con la iniciativa privada para poder alertar a los ciudadanos cuando un número es de dudosa procedencia.
“Todos los números que son reportados como de extorsión, nosotros los compartimos con la Fiscalía del Estado, y ellos hacen el trabajo con las empresas telefónicas para que se suspendan estos números pero también nos empiezan a generar alertas y probablemente han visto que dice ‘probable número de extorsión’, esto quiere decir que alguna fiscalía ha señalado que ese número ha sido utilizado para fraudes”.
En Jalisco se trabaja con la Fiscalía para poder crear una plataforma en la que los ciudadanos puedan consultar un número de teléfono y ver si se ha cometido un fraude a través de esa línea, la intención es que la plataforma sea pública y en máximo dos meses ambas dependencias ya la tengan lista.