Reloj alemán y figuras de Tonalá, conoce las curiosidades del Templo Expiatorio de Guadalajara
Las figuras de los apóstoles se incorporaron en 1996
Tanya Garcia Gonzalez
Visitado por cientos de personas todos los días, el Templo Expiatorio es uno de los puntos turísticos más importantes de la Perla Tapatía debido a su arquitectura de estilo neogótico que la diferencia de todos los templos de Guadalajara.
Con la finalidad de conocer más sobre la historia de esta edificación religiosa, en esta nota te compartiremos algunas de las curiosidades que nunca te imaginaste de este templo, por ejemplo, el origen de su nombre.
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La edificación de este templo data del siglo XIX, cuando el arzobispo Pedro Loza y Pardavé y la comisión lanzaron un concurso para seleccionar al ingeniero o arquitecto que se encargaría de darle vida al Expiatorio.
Fue así que se seleccionó al arquitecto italiano Adamo Boari, quien ya tenía gran renombre por formar parte de la planeación del Palacio de Bellas Artes y del Palacio del Correo Mayor en la Ciudad de México.
Esto sin mencionar que durante ese tiempo también se vivió una persecución religiosa que complicaba continuar con el proyecto.
El reloj azul que se ubica en la torre izquierda fue un regalo que el médico y filántropo alemán Pablo Horn hizo para el templo en 1969.
Este peculiar reloj de origen alemán tiene cuatro carátulas que se iluminan automáticamente por la noche y se apaga al salir el sol.
Las figuras de los apóstoles se incorporaron en 1996 como idea del doctor Horn, quien contó con el apoyo del ingeniero Williams Koch para que montará las figuras, las cuales fueron fabricadas en Tonalá con láminas de acero.
Aunque se le conoce popularmente como Templo Expiatorio, su nombre oficial es Basílica del Santísimo Sacramento.
En 1906, a este recinto se le atribuían ceremonias de expiación, es decir, que mediante ceremonias religiosas se buscaba reparar los pecados y reconciliarse con Dios, de ahí que ahora se le conozca como el Expiatorio.





























