Con mural tropical busca Annia Barraza combatir punto negro en Costera Vieja
La artista invita a los acapulqueños a respetar el arte y generar conciencia sobre la contaminación generada por la basura en las calles
La artista invita a los acapulqueños a respetar el arte y generar conciencia sobre la contaminación generada por la basura en las calles

Miguel Vargas
La artista plástica acapulqueña, Annia Barraza, hizo un mural en Costera Vieja, sobre la calle Roca Sola conocida popularmente como la “Piedra Picuda”, con la finalidad de evitar que siga siendo un foco de infección debido a que los habitantes de la zona lo usaban como basurero.
Barraza realizó este proyecto como parte del plan estatal “Sueña, pinta y transforma” que fue promovido por la gobernadora Evelyn Salgado Pineda.
Lea también: Turistas disfrutan del sol, mar y graffitis en piedras de La Condesa
Si bien el proyecto tiene como objetivo embellecer muros en zonas públicas, muchos pintores que participaron en la acción artística dejaron algunos mensajes con la intención de despertar la conciencia de los acapulqueños.

Tal es el caso de Annia, quien con este “mural tropical” usó una gama de colores intensos que hacen más vívida y extravagante la intervención del muro en Costera Vieja, una avenida transitada que además se vuelve la única ruta alterna para avanzar hacia la Base cuando hay bloqueos.
“Uno de los grandes problemas que habita este espacio, es (que se trata de) un punto negro y (hay) acumulación de basura en una de sus esquinas”, compartió en su cuenta de Instagram, misma en la que suele difundir la obra que realiza de manera personal, hasta los trabajos hechos para algunos negocios.

“Sé parte de la solución, no de la contaminación”, reza la leyenda del mural que está rodeado de plantas y flores.
Sobre la consigna, la pintora declaró para El Sol de Acapulco: “Está pared en especial la vi muy gris y con un gran rótulo que decía “prohibido tirar basura” con basura acumulada en su esquina. Pensé que al hacer una obra de arte la gente que pasara por ahí a tirar su basura tuviera un poco de vergüenza en una pieza que enaltece la belleza de nuestra vegetación”.
La composición de sujetos que dan vida a la obra son unos tulipanes hawaianos y un árbol de mango, ambas plantas que abundan y se han vuelto parte esencial de la flora de Acapulco.

En particular, este mural es novedad porque tradicionalmente en los puntos negros que se generan en colonias populares, los habitantes hartos de la basura acumulada en la calle, ponen un altar a la Virgen de Guadalupe, apelando a la fe religiosa para que quienes avientan los desechos sientan remordimiento moral.
Al respecto, Barraza comentó: “Tuve completa libertad y escogí la frase que generará conciencia para unos e indignación para otros. Porque ya lo toman como un punto para que el camión de la basura recoja el desperdicio”.
En el caso de Annia, la apuesta es que el arte se vuelva una forma de respeto, además los tulipanes y los mangos están dispuestos de una forma que parecen estar siendo vistos de manera muy cercana, como una toma cerrada hecha con una cámara; se suman sus colores saturados que iluminan el muro y el tramo de la calle, convirtiéndose en una suerte de reflector para que la conciencia se imponga sobre el cochinero.
“Creo que el arte puede accionar a un cambio positivo y mental en este espacio, puede que no se haya erradicado el problema pero sí es una semilla para hacer un cambio a futuro. Y así evitar puntos de infección que son nocivos a la salud”, resaltó.
Barraza suele pintar la naturaleza de manera expansiva: cuando se observan sus murales, el espectador puede percibir que las plantas quieren imponerse, como si fueran a romper las paredes o espacios que habitan, abarcan el lugar como las plantas nativas que se adaptan a las condiciones del ambiente.
“Por este motivo decidí pintar una frase ayudando a tomar conciencia ambiental”, subraya la pintora, asegurando que “nunca olvides el valor de una semilla y el poder de su crecimiento”.