Deportesmiércoles, 23 de abril de 2025
Dejó la cocina para pelear por México en Kazajistán
El sueño de Emiliano “La Flama” Molina es crear una escuela de boxeo gratuito para los jóvenes guerrerenses
José De Jesús Dorantes González

Desde los 13 años, Emiliano practica el boxeo y actualmente cuenta con ocho años de carrera. Está por representar no solo al estado de Guerrero, sino a todo el país en Asia Central.
Pero su camino no fue fácil. Para dedicarse de lleno al deporte y ponerse los guantes, renunció a su empleo como cocinero en un restaurante de Chilpancingo, donde trabajó durante tres años. Dejó el uniforme de cocina para concentrarse en entrenamientos cada vez más demandantes.
Su apodo, “La Flama”, es en honor a la taquería de su abuelo, que lleva el mismo nombre desde hace muchos años en la capital. El sobrenombre lo acompaña en sus competencias dentro de la categoría crucero (que va de los 80 a 86 kilos).
Para llegar a obtener el pase a Kazajistán, Emiliano conquistó tres torneos nacionales: “Fuego en los Señoríos”, “Guerra en la Frontera” y el Torneo Nacional Abierto Élite, que le otorgó un lugar en el representativo nacional.
En los meses de junio y julio se medirá contra rivales de élite, incluidos ex campeones del mundo, pero eso no intimida al capitalino. “Nadie es invencible. Con disciplina y trabajo duro se puede lograr todo”, afirma.
A pesar de que México es un país con grandes boxeadores, Emiliano asegura que hay abandono institucional hacia los deportistas guerrerenses: “El apoyo llega cuando ya ganaste, no cuando vas empezando. Guerrero está lleno de talento en boxeo, atletismo, natación y fútbol, pero el gobierno no apoya”.
Otro de los sueños de Molina es abrir un gimnasio gratuito para jóvenes. “El box me salvó la vida. Quiero ofrecerles a otros lo mismo: un espacio donde no tengan que pagar, sólo tener ganas de salir adelante”, dice.
Asimismo, señala que desde niño el boxeo es parte de su vida y aclara que, al igual que él, sus compañeros no son personas violentas. “El box no es violento, es una forma de vida. Aquí aprendí a levantarme cada vez que caigo. Eso es lo que quiero transmitir”.
En Kazajistán, Emiliano Molina no solo llevará sus guantes y su habilidad, sino también el esfuerzo y los sacrificios que ha realizado para cumplir su sueño, acompañado de la fe de sus familiares, entrenadores, compañeros y amigos.