José De Jesús Dorantes González
En plena temporada de calor, el consumo de bebidas como raspados, aguas frescas y productos azucarados se vuelve una constante en calles, escuelas y hogares de Guerrero, sin embargo, estos productos lejos de hidratar, representan un riesgo para la salud pública, especialmente en niñas, niños y adolescentes.
Consultada sobre el tema Samanta Alejandra Casiano Bibiano, licenciada en Nutrición y Ciencias de los Alimentos, advirtió a que estas bebidas “no son recomendables” debido a su alto contenido de azúcares simples y calorías vacías.
“Son productos que de momento refrescan, pero están llenos de azúcar. Aunque sean de fruta natural, no se salvan. Su consumo excesivo está relacionado con obesidad, diabetes tipo 2, resistencia a la insulina y otros padecimientos”, explicó.
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La especialista destacó que la mejor forma de hidratarse sigue siendo el agua natural, como opción secundaria y ocasional, recomendó bebidas con edulcorantes no calóricos o electrolitos sin azúcar, aunque insistió en que su consumo debe ser esporádico, dando un ejemplo que si se consumen cada tres días podrías no afectar la salud.
“Se puede elegir un electrolito cero, con edulcorantes, pero no para diario. La frecuencia es clave. Lo ideal es preparar bebidas caseras con agua, sal, azúcar mínima y jugo de limón o pepino, que rehidratan sin dañar”, apuntó.
Con la implementación del etiquetado frontal por parte de la Secretaría de Salud, Casiano Bibiano destacó la importancia de identificar sellos como “alto en azúcares”, “alto en calorías” o “con edulcorantes”, refiriendo que “Si una bebida tiene alguno de estos sellos, es mejor descartarla. Elegir productos sin azúcar añadida es lo más recomendable, pero nunca deben sustituir al agua”.
La nutrióloga guerrerense también alertó que el alto consumo de azúcar ya ha comenzado a pasar factura, con un aumento de casos de diabetes infantil y enfermedades crónicas. “México está entre los primeros lugares en obesidad infantil. Si no se actúa, los costos serán altísimos para el sistema de salud”, advirtió.
En lo que respecta a la iniciativa del Gobierno Federal para regular los productos vendidos en planteles escolares, nuestra entrevistada consideró que es un avance importante que debió aplicarse desde hace años.
“Es una medida acertada. Los niños están empezando a identificar qué es saludable. Poco a poco ellos mismos replicarán estos hábitos en casa. Ahora falta reforzar la orientación nutricional en los hogares y que los nutriólogos estemos en las escuelas orientando de manera adecuada”.
Por lo que espera que se convierta en un parteaguas en la cultura de la salud que las y los pequeños lleven a sus hogares y comiencen a concientizar viejas y nuevas generaciones.