Aureliano García, el taxista que fue otra víctima de la noche de Iguala en el 2014
El trabajador del volante sobrevivió pero pagó un alto costo tras proteger a la joven que llevaba en el asiento delantero y evitar que la mataran
José De Jesús Dorantes González
García recuerda todavía el estruendo de las balas y el zumbido que pasó cerca de su cabeza, en su relato (registrado en octubre de 2015) narra que tras recibir un impacto que le destrozó parte de la pierna, logró proteger a la joven que llevaba en el asiento delantero y evitar que la mataran.
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Cuando a mí me dispararon yo alcancé a cubrir a la muchacha… me agaché con ella para que quedáramos acostados en el carro… yo ya no pude salir porque tenía destrozada la pierna.
El taxista sobrevivió, pero pagó un alto costo pues paso hasta ese entonces 20 meses incapacitado, múltiples operaciones para reconstruir la pierna y aún conservaba esquirlas de bala sin extraer.
Caminaba con bastón y describía el daño en ojos, manos y pies de otros afectados, que para él son señales visibles de una tragedia que no sólo se llevó a los estudiantes, sino que dejó heridas que nadie ha reparado.


























