Beto Condesa: Del glamour internacional a la huelga y abandono
Celebridades llegaron a visitar el famoso restaurante ícono de la época dorada de Acapulco, que se encuentra en ruinas tras más de dos años de conflicto laboral
Los turistas pagarán 380 por el uso de los Go-Karts en el mes de abril y posteriormente podrán pagar con una membresía la tarifa de 280 pesos como los acapulqueños
Durante marzo, la violencia se concentró en ataques a domicilios y ejecuciones en el transporte público, dejando un saldo de 22 hombres y 6 mujeres sin vida en distintos puntos del puerto
Un informe del PIEVI de la Universidad Autónoma de Guerrero revela que estos problemas concentran más del 50 por ciento de las preocupaciones ciudadanas
La entrada del restaurante Beto Condesa que permanece actualmente en las ruinas. / Foto: Pedro Andalón / El Sol de Acapulco.
En pleno auge turístico de Acapulco y en una de las zonas más emblemáticas del puerto, el restaurante Beto Condesa se convirtió en un símbolo de la llamada “época dorada” de este destino turístico. Ubicado sobre la franja de playa Condesa, donde alguna vez desfilaron estrellas de Hollywood y figuras del cine mexicano. Hoy el legendario establecimiento se encuentra en el abandono, consumido por el deterioro y una huelga laboral que lleva más de dos años sin resolverse.
El local, vecino de otro clásico que también está al borde de desaparecer —el restaurante El Paradise, propiedad de don Chuy Rodríguez—, fue pionero en instalarse en la zona dorada del puerto, en una época en la que Acapulco comenzaba a consolidarse como destino de élite para figuras de la farándula, el cine y la política.
De acuerdo con el turistólogo José Cedano Galera, Beto Condesa fue iniciativa del empresario gastronómico Humberto Silvano Bello Espinoza, conocido como Don Beto, quien, junto con Jesús Rodríguez y Carlos Mendoza, es considerado uno de los impulsores del turismo moderno en Acapulco.
Tras la inauguración de la avenida Costera Miguel Alemán en 1949 por el entonces presidente Miguel Alemán Valdés, Don Beto tomó la decisión de establecer su restaurante frente al mar, en un terreno pedregoso cubierto de vegetación. Para acondicionarlo, fue necesario utilizar dinamita para abrir paso a la arena y construir, con palapa y troncos, un lugar en armonía con el entorno.
El sazón del lugar tenía raíces familiares: su madre, Natividad Espinoza Díaz, fue una reconocida cocinera que dejó su huella en platillos como el ceviche acapulqueño y el pescado a la talla, que luego se volverían sello de los restaurantes Beto Condesa, Beto Barra Vieja y Paraíso.
Un cartel de bienvenida para los comensales todavía se encuentra afuera del restaurante Beto Condesa. / Foto: Pedro Andalón / El Sol de Acapulco.
A medida que la calidad del menú se difundía de boca en boca, el restaurante comenzó a atraer a celebridades de talla internacional: Tom Jones, Frank Sinatra, Elizabeth Taylor, Sean Connery, Sammy Davis Jr., Farrah Fawcett, George Hamilton, Richard Burton, entre otros. También acudían figuras del cine mexicano como María Félix, Jorge Negrete, y artistas como Juan Gabriel, Verónica Castro y Germán Valdés “Tin-Tán”.
Durante las décadas de los 70 y 80, el restaurante vivió su apogeo. Se amplió la construcción y se convirtió en un punto de encuentro obligado en la vida social del puerto. La zona que lo rodeaba fue testigo del nacimiento de los hoteles Condesa del Mar y Las Torres Gemelas. Según Crescencio Muños Adame, exmesero del lugar, el restaurante innovó al contratar música en vivo con dos grupos por noche, convirtiéndose en antesala de la vida nocturna acapulqueña.
El declive comenzó a mediados de los años 90. La falta de inversión, la pérdida del sazón característico y la desconexión con las nuevas generaciones marcaron su deterioro. Con la enfermedad de Don Beto, la administración pasó a su sobrino, Héctor Rodríguez Escalona, quien intentó revivir el negocio con distintos nombres como Bar Beto Safari y más tarde Mangos Bar, sin lograr recuperar el esplendor.
Finalmente, se regresó al nombre original, pero los problemas financieros se agravaron. En ese punto, los 26 trabajadores comenzaron a denunciar retrasos en sus pagos. Ante la negativa del nuevo propietario a dialogar, estalló una huelga que permanece activa desde hace dos años.
Playa Condesa es considerada la única playa gay en Acapulco / Pedro Andalón / El Sol de Acapulco
Anteriormente, el secretario general de los trabajadores hoteleros y gastronómicos de la CTM, Raúl Ramírez Gallardo, exige el pago de 9 millones de pesos por concepto de indemnizaciones, sin que hasta ahora haya voluntad de acuerdo por parte del empresario. Hoy, el restaurante Beto Condesa yace entre ruinas. El mobiliario cubierto de polvo, las estructuras corroídas por la salinidad del mar, y el silencio sepulcral que reemplazó al bullicio de antaño, simbolizan la caída de un emblema del Acapulco que alguna vez fue vitrina del turismo mundial.