Desde hace 30 años, Javier García vende aguas frescas a locales y turistas
En el zócalo de Acapulco, Javier ofrece aguas frescas de fruta de temporada, naranja, jamaica, coco y jamaica
José De Jesús Dorantes González
Desde que el sol sale en Acapulco, Javier García Mayo, de 50 años de edad ya está en pie, pues desde muy temprano prepara las aguas frescas que horas más tarde venderá a locales y turistas en el corazón de Acapulco, un oficio al que ha dedicado 30 años de trabajo ininterrumpido.
Javier es originario de este puerto y su rutina sigue siendo la misma desde los 20 años de edad. Coco, jamaica, horchata, naranja y la fruta del día son parte de su venta cotidiana, sabores que se han vuelto habituales para quienes recorren el zócalo buscando aliviar el calor.
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El horario de mayor movimiento llega entre las dos y tres de la tarde, cuando el calor es más intenso y las aguas frescas se convierten en una necesidad. “Es cuando la gente más se acerca a tomar agua”, señala.
Su jornada comienza alrededor de las seis de la mañana, tiempo en el que prepara las bebidas, para salir a venderlas entre las diez y once. No hay días libres ni temporadas de descanso, ya que trabaja los 365 días del año.
Detrás del esfuerzo diario está su familia. Javier es padre de cuatro hijos y junto con su esposa, conforma un hogar de seis integrantes. “De este trabajo llevo el sustento a la casa”, afirma. Es el único proveedor y su ingreso se destina principalmente a la alimentación y a que sus hijos continúen con sus estudios.


























