Entregó más de la mitad de su vida al hotel Copacabana y lo despidieron
“Da tristeza que después de tanto tiempo te paguen de esa manera”, reprochó don Fernando Ávila quien a sus 62 años dijo sentirse todavía fuerte para continuar su trabajo como bartender
Heidi Nieves
Fernando Avila empleado desde hace 39 años dijo sentirse defraudado por su patrón debido a que a pesar de tener una amistad de décadas y servir más de la mitad de su vida fue despidió de su empleo con el que mantiene y sacó adelante a su familia.
El hombre de 62 años de edad admite que a pesar de contar con la edad para jubilarse, él todavía se siente fuerte para continuar en su trabajo de bartender en el área de la alberca de la hospedería Copacabana que reabrió sus puertas el pasado 6 de diciembre.
“Da tristeza después de tanto tiempo te paguen de esa manera, prácticamente vivía más aquí en el hotel en mi casa solo llega a dormir”.
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En 1986 cuando él tenía 23 años de edad empezó a trabajar de garrotero en esa hospedería y poco a poco fue escalando y ocupando otros puestos como mesero, hasta llegar ser bartender.
Don Fernando ha preparado por años distintas bebidas para turistas nacionales y extranjeros incluso de los spring breakers que llegaban eufóricos en las fiestas y concursos que se realizaban alrededor de la alberca.
Margaritas, Mojitos, Martinis, Daiquiris, Cosmopolitan, Manhattan, Baby Mango, Paloma, Sex on the Beach, Mai Tai, Spritz, micheladas, las piñas coladas para los adolescentes y niños, son las bebidas que más preparaba aunado a los “tequilitas” preferidos por los extranjeros.
“Amo mi trabajo quiero seguir aquí, muchos de los huéspedes que vuelven cada año a hospedarse, regresan con sus hijos más grandes, y les recuerdan de nosotros los trabajadores el buen trato que les dábamos, y ahorita se siente feo porque quizá ya no los volvamos a ver” narró el trabajador.
Él al igual que sus compañeros se sienten burlados pues aceptaron continuar con un menor sueldo luego de Otis para sacar todo el escombro que dejó los fuertes vientos, con la promesa de que serían recontratados en sus funciones que anteriormente desempeñaban.
“Nos sentimos mal que nos hayan engañado utilizado, nos quedamos a trabajar para que después abriendo el hotel entraríamos”, recordó el señor Fernando.
Él es el único sustento económico de su hogar el cual comparte con su esposa sus hijos de 32 y 34 años de ese empleo les dio sus estudio y actualmente ellos se mantienen.
“Ahorita estamos sangrando el bolsillo y pues sabiendo que tenemos la moneda en el aire y queremos una solución benéfica, yo quiero seguir trabajando aquí”.


























