“Estamos cansados de dormir todas las noches en pleno suelo”
Elementos de la Guardia Nacional ocupan desde hace más de dos años espacios públicos y deportivos de Acapulco por falta de cuarteles
Enrique Hernández y Pedro Andalón / El Sol de Acapulco
El impacto del huracán Otis por Acapulco, el 25 de octubre pasado, agravó el problema de inseguridad en el puerto. Los actos de rapiña obligaron a la movilización de más elementos para restablecer el orden y apoyar las tareas de reconstrucción.
Una semana después del desastre, el presidente Andrés Manuel López Obrador anunció la presencia permanente de 10 mil elementos de la Guardia Nacional y sus respectivos cuarteles para mejorar la seguridad en el puerto.
Los cuarteles de la Guardia Nacional ya concluidos son los ubicados en los poblados de Llano Largo y El Salto, que albergan a poco más de 200 elementos.
En el puerto de Acapulco actualmente se encuentran varios campamentos donde pernoctan los cuatro mil 765 de la Guardia Nacional asignados a la estrategia de seguridad que mantienen los tres órdenes de gobierno en el puerto.
Para el lavado de ropa y uniformes se improvisan los espacios y las prendas se tienden sobre arbustos, rejas metálicas y en lazos.
Esta situación se replica en campamentos ubicados en unidades deportivas, el Centro de Convenciones, plaza comercial La Cima y Mundo Imperial, entre otros, lo cual evidenció esta casa editorial.
“Esperemos que con la conclusión de los 20 cuarteles de la Guardia Nacional en Acapulco nos asignen nuestras zonas correspondientes y tengamos un lugar. No nos agrada estar aquí”, confesó otro elemento de al menos 26 años.
Pese a que reconocen que las condiciones no son las adecuadas, los guardias nacionales confían en que sean trasladados pronto a sus cuarteles para continuar con sus actividades de entrenamiento, adiestramiento de armas de fuego y pruebas de resistencia.
“Entiendo que nuestro compromiso es priorizar la seguridad en el puerto después de Otis, pero también tenemos que estar en un lugar cómodo y en buenas condiciones”, comentó otro elemento de la Guardia Nacional.
Acapulco atraviesa una ola de violencia provocada por grupos de la delincuencia organizada que extorsionan a comerciantes y operadores del transporte público a quienes dan palizas, queman sus unidades o negocios o asesinan si se niegan a pagar.
El segundo semestre del año inicio igual de violento, pues tan solo en los primeros 15 días de julio se registraron 40 homicidios.
Para empresarios y prestadores de servicios, la presencia de la Guardia Nacional es necesaria, pero inefectiva.






























