Joven artesana pide no regatear el costo de sus productos
Blanca Edith trabaja el algodón con técnicas ancestrales para crear increíbles prendas de vestir
Blanca Edith trabaja el algodón con técnicas ancestrales para crear increíbles prendas de vestir

Abel Miranda
Desde los seis años Blanca Edith aprendió a trabajar el algodón, sus familiares lo siembran, lo cosechas y las mujeres son las encargadas de procesarlo con las técnicas ancestrales, darle forma para que se convierta en hilo y después con él se tejan exquisitas prendas de vestir, lamentablemente este proceso es poco valorado y cuando salen a las ferias o exhibiciones a ofrecerlas en venta siempre encuentran el regateo de quienes quieren pagar menos por las prendas.
Blanca Edith Ortiz Flores es originaria del municipio de Cochoapa una demarcación situada en la montaña alta de Guerrero y que de acuerdo con el Consejo Nacional de Evaluación de la Política y Desarrollo Social (Coneval) se encuentra situado entre los 10 más pobres del país, en el que más del 97 por ciento de su población se le considera en pobreza extrema y carente de servicios básicos.
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Para Blanca Edith la artesanía ha representado una forma de subsistir y aspirar a mejorar su entorno social y familia, actualmente cuenta con 18 años y es estudiante de la preparatoria número nueve de Chilpancingo.

La joven participó el pasado jueves en un conversatorio entre mujeres artesanas sobre el huipil y los retos que como artesanas tiene que enfrentar para que estas prendas tradicionales logren seguir siendo utilizadas.
Explicó que existen muchas personas que se aprovechan de los textiles que se producen en su municipio y les compran a precios bajos para luego modificarlos, agregarles otros acabados para ponerlos en modas actuales, pero esto no beneficia a los verdaderos artesanos, “esto realmente afecta a los verdaderos artesanos, porque el arte y la técnica ancestral que se ha aprendido de los abuelos no recibe el verdadero valor que tiene”.
Indicó que un problema que se encuentran siempre es que les preguntan “¿por qué está tan caro?”, cuando en realidad no es caro sino valioso pero no lo ven porque ellos no conocen todo el proceso que se tiene que seguir para poder lograr una prenda.
“Algunas personas que no conocen el trabajo de las artesanías nos piden, ¿cuánto es lo menos, nos piden que nosotros este rebajemos el precio que les estamos dando, cuando el precio que le hemos asignado al producto es el justo, considerando el material y el trabajo”
Explicó que cada blusa, cada falda, cada huipil conlleva un gran esfuerzo, “una dedicación que se hace con el fin de que las mujeres tejedoras puedan tener un ingreso que se pierde si se rebaja el precio”.
Por eso llamó a quienes compran ropa artesanal que tomen conciencia y no pidan tener un precio más bajo al que vean asignado para una prenda “denle el valor que merece el trabajo que se inicia con la siembra del algodón”.
El proceso del hilado que se hace en Copchoapa, indicó, se hace hilo por hilo, “es un trabajo muy pesado para las artesanas, por así decirlo”.