La falta de un brazo lejos de ser una limitante, impulsa a Abraham a vivir
Despachador de gasolina, pintor y tablarroquero son algunos de los oficios que ha desarrollado pero su fuerte es cocinero
Abel Miranda
Explicó que la falta de un brazo no ha sido una limitante, sino por el contrario es un aliciente para demostrar que es mejor que la mayoría de personas que tiene sus dos brazos.
“Aquí está bajito, me aventé una chamba en la que subíamos dos andamios y nadie se quería subir porque arriba se siente la vibra, pero yo me la reventé y así me gano unos pesos más”.
Con el muñón que le quedó de brazo a la mitad entre el hombro y el codo, Abraham se carga la escalera de tijera, desde arriba de ella la mueve con los pies para ir avanzando y desplazarse a las partes que tiene que ir pintando,
También con ese muñón sostiene la vara telescópica para deslizar el rodillo de tal manera que la falta de un brazo no represente ningún impedimento para desempeñarse laboralmente.
Señaló que por el momento seguirá en trabajos como pintura y tablaroca, en tanto se vuelve a generar una oportunidad para regresar a un restaurante, ya sea en Guerrero o en Puebla.


























