Llegó el inicio de clases y con ello la dificultad para despertar a los hijos
Expertos recomiendan que antes de dormir, el ambiente debe ser relajado, evitar pantallas, videojuegos y televisión al menos una hora antes de acostarse
Heidi Nieves
El regreso a clases es un desafío común pues la dificultad para despertar a los estudiantes la enfrentan cientos de familias debido al cambio de rutinas, el sueño interrumpido y la falta de hábitos pueden convertir las mañanas en batallas.
Luego de más de un mes y medio de estar sin actividades escolares y descansando las mañanas de esta semana han sido complicadas para muchas madres de familia al tratar de despertar a sus hijos.
De acuerdo con la especialista Jenmi García es que los niños no descansan lo suficiente. “Un niño en edad escolar necesita entre 9 y 11 horas de sueño. Cuando se acuestan tarde, levantarse temprano se vuelve muy difícil”, detalló.
Explicó que factores como el uso de dispositivos electrónicos antes de dormir, la falta de organización en casa o incluso la ansiedad por la escuela influyen en la negativa de los estudiantes a despertar.
La señora Yeny Mendiola comentó su experiencia los primeros días para despertar a su hijo de 12 años “fue una odisea poderlo levantar de la cama, tarde más de 15 min hablándole y haciéndole mil cosas para que no lo venciera el sueño”.
Detalló que durante todas las vacaciones de verano su hijo se dormía alrededor de la 1 o dos de la mañana y algunos días despertaba hasta las 3 de la tarde o a mediodía.
Profesores revelaron que es común que durante los tres primeros días, se duermen encima de la mesa, pues su cuerpo apenas se va adaptando nuevamente al cambio de horario.
“Antes de dormir el ambiente debe ser relajado, evitar pantallas, videojuegos y televisión al menos una hora antes de acostarse, prepararse con anticipación dejando lista la mochila, uniforme y lonchera desde la noche anterior”.
Otra de las sugerencias a la hora de levantarse es encender la luz gradualmente, poner música suave o hablarles con calma en lugar de hacerlo bruscamente.
Agregó que un desayuno favorito, palabras de ánimo o recompensas pequeñas pueden hacer que levantarse sea más alegre, “cuando los padres mantienen rutinas ordenadas, los niños tienden a imitarlas” concluyó.




























