¿Un postrecito? En las playas de Acapulco, Antonia ofrece el de mayor tradición
Desde los seis años, Antonia mantiene viva la tradición de vender plátanos con lechera en las playas de Acapulco; convirtió un sencillo postre en el sustento de su familia
José De Jesús Dorantes González
Desde la colonia Morelos, donde vive, todos los días recorre las diferentes playas de Acapulco; eso sí, muy protegida de los rayos del sol, con manga larga y sombreros o gorra, para ofrecer a los miles de turistas y locales este peculiar postrecito.
Al día vende aproximadamente 20 plátanos, con un valor de 50 pesos cada uno, pero recuerda que desde los seis años se ha dedicado al comercio y ese ha sido el producto que nunca ha dejado de vender.
Ha pasado desde las artesanías hasta los plátanos fritos (que en sus inicios tenían un valor de 5 centavos), pues la herencia comerciante viene de su madre y, hasta la fecha, sigue siendo el sustento de su familia.
“Siempre he vendido plátanos, pero antes también ofrecía artesanías y plátanos fritos”. Es un legado familiar que hasta ahora le ha permitido mantener a su familia, aunque señala que también hay días malos.
Si visitas las playas de Acapulco, la experiencia se completa al probar los plátanos con lechera de la señora Antonia, símbolo de perseverancia, tradición y sabor local.
























