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Localdomingo, 22 de marzo de 2026

Rosa María, la trabajadora social que enfrentó el estigma del VIH en Acapulco

Desde los primeros casos en 1973 hasta la consolidación de Villa Sarita, la trabajadora social y tanatóloga brindó refugio a más de 600 personas

Heidi Nieves

María recuerda cómo el miedo y la ignorancia en esa década dieron paso a una de las redes de apoyo más emblemáticas del estado. La labor comenzó formalmente en la década de los 90, aunque los cimientos se pusieron mucho antes. 

“El director me dijo: Necesito que soluciones ese problema, ninguna de mis compañeras quiso entrar de lleno por temor, sus esposos les decían que se iban a morir”, recuerdó.

En 1995 logró fundar un refugio y grupo Amigos con VIH

Lo que comenzó como un esfuerzo casi clandestino, se consolidó legalmente en 1995 como el Grupo de Amigos con VIH, labor que no fue sencilla. 

Incluso la señora Rosa María recordó con gratitud a la Funeraria Acapulco, que durante años brindó servicios gratuitos para aquellos que fallecían sin un solo familiar que reclamara sus cuerpos.

Al menos 600 personas recibieron ayuda

A lo largo de su trayectoria, el Grupo de Amigos con VIH ha tocado la vida de aproximadamente 600 personas diagnosticadas, sin contar a sus familias. 

Rosa María ha visto de todo, desde familias enteras contagiadas hasta “agujas en un pajar” donde el bebé nacía sano a pesar de la enfermedad de sus padres. 

Hoy, bajo el techo de Villa Sarita, la misión ha evolucionado, aunque el VIH es su raíz, el albergue ahora también abraza a mujeres víctimas de violencia y personas con problemas de adicciones. 

Pese a sus achaques de salud, Rosa María sigue presente, ahora apoyada por su asistente Ali, manteniendo la promesa que una vez le hizo su tesorera Marcita a un sobrino agonizante: nunca cerrar las puertas a los hermanos que viven con el virus. 

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