Localdomingo, 3 de agosto de 2025
Se dispara precio del tradicional chilate en Acapulco; llega hasta 80 pesos el litro
Productores atribuyen aumento al alza en insumos como cacao, arroz y canela
Pedro Andalón

El tradicional chilate guerrerense, bebida emblemática del puerto elaborada con cacao, arroz, canela y azúcar, registra un incremento sin precedente en su precio durante esta temporada, alcanzando hasta los 80 pesos por litro, cuando meses atrás se comercializaba entre 50 y 60 pesos.
En un recorrido realizado por El Sol de Acapulco, productores de la bebida coincidieron en que el encarecimiento se debe principalmente al aumento de costo en los insumos básicos para su elaboración, como el cacao, el arroz y la canela, cuya adquisición representa hasta un 40 por ciento más de inversión que en años anteriores.
“Todo subió, pero lo que más nos pega es el cacao, que es el corazón del chilate. Antes comprábamos el kilo a menos de 200 pesos, ahora anda arriba de los 300. Por eso no tenemos otra opción más que subirle al precio”, expresó doña Lupita Bello, productora con más de 20 años de tradición en el mercado central.
El chilate no sólo es una bebida refrescante de consumo cotidiano en colonias y playas, sino que se acompaña de platillos muy populares como el bolillo con relleno, tamales o tacos dorados, lo que lo convierte en parte esencial de la gastronomía local. Vendedores aseguran que, pese a que el aumento ha impactado el bolsillo del consumidor, la demanda se mantiene estable, sobre todo entre habitantes que lo consideran parte de su dieta diaria y turistas que buscan experiencias tradicionales.
Originario de la región de la Costa Chica, especialmente de municipios como Ayutla de los Libres y San Marcos, el chilate fue adoptado por Acapulco como una bebida distintiva por su sabor, frescura y alto valor nutritivo. Tradicionalmente preparado por mujeres afrodescendientes, su nombre proviene del náhuatl chilli-atl, que significa “bebida espesa”, y desde tiempos coloniales ha sido preparado de manera artesanal y servido en jarros de barro, lo que realza su sabor y simbolismo cultural.

Su presencia en Acapulco es tan fuerte que existen familias que han heredado por generaciones la receta, logrando convertir el expendio de chilate en un modo de sustento económico y una expresión de identidad local. Ferias, mercados, eventos sociales y fiestas patronales no conciben su celebración sin ofrecer esta bebida fría, que además se posiciona como un símbolo de resistencia cultural ante la llegada de productos industrializados.
Productores advierten que, de continuar el incremento en los insumos, el precio podría volver a ajustarse en los próximos meses, pese a los esfuerzos por mantenerlo accesible. “Estamos resistiendo para que la gente lo siga comprando, pero todo sigue subiendo. Ojalá se estabilicen los precios porque no queremos que el chilate se convierta en un lujo”, subrayó otro productor consultado.