Venta de comida casera tradicional sobrevive en Chilpancingo
En la capital del estado, propietarios de fondas tradicionales se adaptan a la modernidad ofreciendo servicio a domicilio, ya sea a pie o como el tradicional “Mandaditos”
En la capital del estado, propietarios de fondas tradicionales se adaptan a la modernidad ofreciendo servicio a domicilio, ya sea a pie o como el tradicional “Mandaditos”

José De Jesús Dorantes González
Si bien la comida rápida ha ganado terreno en la capital del estado, hay comercios que mantienen el estilo tradicional, también conocido como comida casera, la cual, en muchas ocasiones, no es necesario comprar directamente en un establecimiento, ya que puede ser llevada hasta el hogar o la oficina.
En Chilpancingo, al igual que en otros municipios, las llamadas fondas o “funditas” de comida ya no se limitan a la venta de alimentos en pequeños locales. Muchas han optado por tomar pedidos y ofrecer servicio a domicilio; en algunos casos, incluso operan exclusivamente bajo esa modalidad, sin contar con un espacio para consumir los alimentos en sitio.
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El tiempo de preparación, naturalmente, es más extenso que el de la comida rápida. Rosa Domínguez, dueña de la fonda La Patroncita, ubicada en el centro de Chilpancingo, relata que tiene más de 15 años de experiencia en la venta de alimentos. Su negocio ofrece un modelo mixto: se puede comer en el local, situado en la calle 5 de Mayo, o pedir comida para llevar, entregada por sus compañeras a pie hasta el destino.
Un platillo completo incluye arroz, frijoles, tortillas hechas a mano, el guisado del día y agua de sabor, todo por 75 pesos. Rosa comenta que la preparación de la comida le toma en promedio cuatro horas para ofrecer hasta tres guisos distintos al día. En el caso de los desayunos, el tiempo se reduce a unas dos horas, ya que se enfocan más en antojitos mexicanos y huevos al gusto.
La señora Rosa afirma que la comida rápida no representa una competencia directa para ellos. “Hay una gran diferencia entre la comida chatarra y lo que nosotros ofrecemos. Cuando la gente quiere comer bien, viene a buscarnos”, señala.
Al igual que ella, muchos negocios han optado por llevar sus productos hasta los clientes, abriendo así un mercado más amplio. En su caso, las entregas se concentran en el primer cuadro de la capital.
Otros comercios utilizan repartidores en motocicleta mediante el servicio conocido como “Mandaditos”, el cual, por una tarifa, entrega alimentos en cualquier colonia. El costo del envío varía según la distancia.
La variedad de platillos caseros es extensa: chicharrón en salsa verde, pollo a la crema o frito, chiles rellenos de queso, entomatado de puerco, aporreadillo, caldo de pollo, entre otros.
Además, su fonda se adapta a las costumbres locales ofreciendo pozole los jueves por 120 pesos y mariscos los viernes en un rango de precio similar. Esta tradición del “jueves pozolero” y “viernes de mariscos” es retomada por muchas fondas y restaurantes en la ciudad, lo que demuestra que, a pesar del avance de la comida rápida, la cocina casera sigue siendo la favorita de muchos capitalinos... ahora con entrega a domicilio.