Don Inocencio, un zapatero a la antigua
Repara calzados de forma tradicional a mano y con aguja e hilo para él las maquinas no le dan mucha confianza
Adriana Covarrubias
Don Inocencio tiene su clientela, y recibe diferente tipo de calzado porque la gente sabe de su trabajo y nunca queda mal. Pero además cose bolsas y pega cierres.
Reconoce que su oficio de zapatero tradicional ya no hay muchos en Acapulco. “Yo todo lo hago a mano”. No quiso poner su negocio porque la renta es cara, y a veces tiene meses malos que no saca ni para los pasajes ni para la comida.
Para don Inocencio Diciembres es un mes malo en cuanto a trabajos para reparar calzado, pues dice que como mucha gente reciben su aguinaldo y se compran zapatos nuevos, nadie se acuerda de sus “zapatos rotos”.
“Diciembre, Enero y Febrero me fui en blanco no sacaba ni para los pasajes. La razón es como en Diciembre todo mundo recibe su aguinaldo y cual más compran su zapatitos nuevos y de ahí ya empiezo a ver la luz del día ahora en marzo”.
Relató que durante tres meses no obtiene ganancias y como dice con Inocencio, “se va en blanco” y para él a partir de Marzo se acabó la crisis, sin embargo sus ganancias son pocas pero va ganando para comer y los pasajes.
Don Inocencio no tiene ayudante porque si no, no trabajarían igual que él y mejor solo repara hasta seis pares al día, “todo hecho a mano; lo pegó con resistol y de ahí ranuro para que la cuerda entre en la ranura”.
Dijo que en su casa tiene una máquina económica para coser zapatos, pero no le tiene fe porque no hace el trabajo como a él le gusta que es coser a mano.
Mencionó que su trabajo de coser el calzado y bolsas a mano le ha gustado a su clientela y lo han buscado.
Pero coser a mano el calzado ha tenido sus accidentes y reconoció que este oficio de ser zapatero a la antigua o tradicional se ha ido acabando.





























