Manuel es plomero con experiencia; busca trabajo en Acapulco
Violencia y crisis impactan su trabajo por el abandono de viviendas; a pesar de ello, intenta instalar un taller y capacitar a jóvenes
Pedro Andalón
Con manos curtidas por el trabajo duro y una mirada que refleja tanto experiencia como esperanza, don Manuel enfrenta día a día la difícil tarea de encontrar trabajo en una ciudad marcada por la violencia y la falta de oportunidades.
“Aprendí viendo y preguntando, así fui agarrando maña”, dice con una sonrisa.
“Antes me llamaban casi todos los días, ahora a veces paso semanas sin que suene mi teléfono”, comenta mientras revisa sus herramientas.
A pesar de las dificultades, Manuel no se rinde. Todas las mañanas camina por las calles ofreciendo sus servicios. Visita mercados, ferreterías y hasta las paradas de autobuses, esperando que alguien necesite una reparación.
Manuel es padre de dos hijos que aún dependen de él. Su esposa, María, vende tamales en el barrio para ayudar con los gastos. Aunque han tenido que enfrentar momentos difíciles, la familia se mantiene unida.
A pesar de los retos, don Manuel sueña con abrir un pequeño taller de plomería y enseñar el oficio a jóvenes de la comunidad. Cree que, a través del trabajo honesto, se pueden rescatar a muchos jóvenes que han sido seducidos por la violencia.
“El trabajo dignifica, eso es lo que quiero transmitir”, afirma con determinación.


























