Para Juan, ser afilador es un oficio de tercera generación
Su abuelo y su padre recorrieron las mismas calles que ahora recorre él en Acapulco para ganarse la vida
Heidi Nieves
Juan Cambrai es la tercera generación de su familia que se ha dedicado al oficio de afilar objetos cortantes en Acapulco.
Lo hizo su abuelo, su padre, y actualmente él recorre las calles del puerto en busca de ganarse unos pesos a cambio de sus servicios.
Originarios de la localidad de la Hierba Buena municipio de la región de la Tierra Caliente, llegó al puerto hace 5 décadas en donde se empleó desde muy joven.
A la edad de los 12 años su abuelo y padre le enseñaron a sacarle filo con la “rueda abrasiva” a cuchillos, tijeras, machetes, hachas, alicates, entre otros objetos.
“Toda la familia hemos sido afiladores, una tradición que vamos siguiendo los hijos, mi padre y los nietos”. Para Don Juan no todas las personas saben hacer este trabajo pues tiene sus propios “trucos”, ya que no solo es pulir y afilarlo.
“Uno deben saber afilar el filo, comparar los filos del cuchillo, que no estén volteados para que no se vaya a lastimar el cliente” narró.
Hace años los precios iban desde los 20 centavos hasta un peso o más, actualmente van desde los 20 a 100 pesos dependiendo el tamaño del objeto cortante que sea.
Son alrededor de 20 minutos o más lo que le lleva en afilar cuando el objeto es nuevo y cuando lleva más años de antigüedad es mucho más.
Él recorre las calles del puerto desde el mercado central, pasa por el zócalo y parte de la avenida Costera Miguel Alemán.



























