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Tendenciasjueves, 20 de noviembre de 2025

Sucesos fuera de lo normal experimenta como embalsamador

Con sus años de experiencia, puso su propia funeraria en Acapulco

Heidi Nieves

A lo largo de 15 años José Fredy, quién es técnico embalsamador, ha experimentado una serie de sucesos fuera de lo normal, algunos quizá comunes por la anatomía del cuerpo, pero que en un inicio nadie le informó lo que pasaría en su nuevo empleo.

En el 2010 entró a trabajar cuando tenía la edad 21 años a una funeraria, sin embargo, el primer día no fue por temor a estar cerca de una persona fallecida.

En su primera labor se desempeñó como chofer de una carroza con la que le tocaba ir por los cuerpos de las personas para que se prepararan e ir a dejarlos a su última morada, al panteón.

“Cuando iba por los muertos en la madrugada muchas veces me temblaban las piernas, y regresaba a ver a cada rato para atrás donde iba el difunto, pues me daba miedo que se fuera a levantar o algo, me costó unos meses vencer el miedo” relató.

Se regresaron al panteón nuevamente y por segunda vez al intentar abrir la puerta para bajar el cuerpo del adulto mayor no se pudo abrir por lo que tuvieron que forzar la chapa para poderlo bajar.  

“Era un señor que lo querían mucho el cual no se quería ir y uno se da cuenta cuando es amado pues la familia encarga que lo preparen con mucha delicadeza”. 

En un principio el no saber todas las acciones que puede hacer un cuerpo sin vida le causaban temor, pues cuando entro a laborar a la funeraria nadie le especificó lo que pasaría a la hora de estar frente a una persona sin vida.

En uno de sus primeros días, sus compañeros lo dejaron solo en la sala de embalsamamiento y le cerraron la puerta para que inyectara a una abuelita y lo hicieron con la finalidad de que él venciera su miedo y de esa manera poco a poco lo logró.

Especificó que cuando son cuerpos que van por ellos al Semefo, el proceso es más tardado porque traen golpes, heridas de arma de fuego y punzocortantes.

Al otro día lo buscó el familiar de la difunta y lo cuestionó sino le había pasado nada y sino había visto algo raro o paranormal pues le dijo que su tía había sido bruja, pero de las malas, y que realizaba trabajos muy buenos.

Otra de las experiencias “paranormales” vividas es que falleció su vecina de alrededor de 55 años y su hijo le pidió que le pusiera su vestido de novia, y durante su desempeño como técnico nunca había vestido a alguien así. 

A José, desempeñar ese trabajo le gusta pues a diferencia de un doctor que da la bienvenida a un ser humano a la vida, él cierra un ciclo de vida, no solo es vender un ataúd, preparar un cuerpo sino cumplir con todas las expectativas.

“Debes ser endeble con la familia que llega a adquirir un servicio funerario. Este es un trabajo que se realiza con mucha delicadeza, es muy fino y delicado”.

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