Locallunes, 2 de marzo de 2026
Productores de nuez le apuestan a lo orgánico
Fuente de vitaminas y grasas buenas, esta semilla de la familia oleaginosa es exportada principalmente a Estados Unidos
Erika Uribe

Anualmente, Durango cosecha cerca de 6 mil toneladas de nuez, por lo que ocupa el cuarto lugar en producción a nivel nacional, solo después de Chihuahua, Sonora y Coahuila, y es que todos estos lugares cuentan con las condiciones óptimas para el desarrollo del nogal, árbol del que se obtiene esta semilla tan preciada para el mercado extranjero, principalmente el de los Estados Unidos, hacia donde se destina el 78.4% del producto.
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“Los nogales requieren horas frío”, comentó el presidente de la Asociación Sistema Producto Nuez en el estado, Diego Martínez Berlanga, quien aseguró que el 2025 particularmente fue de baja producción para todos, no solo de Durango, ya que en dos años no ha hecho el frío esperado durante el invierno, pese a ello, esperan cosechar en promedio una tonelada y media por árbol.

De un café claro brillante y un sabor particularmente especial entre lo dulce y amargo, en Durango se produce en su mayoría nuez tipo Western y Wichita y a diferencia de Chihuahua, que ostenta el primer lugar en producción de esta semilla, su tamaño es un poco más pequeño, aunque se procura conservar una calidad premium digna de exportación.
Con un aproximado de cien hectáreas, la familia Garza fue una de las primeras que comenzó en el negocio de la nuez en Durango al plantar sus primeros árboles de nogal que hoy tienen ya 60 años de edad. “Esta huerta es una de las primeras que se pusieron en la zona”, apuntó Adrián Garza del negocio familiar, cuya propiedad se encuentra en los límites de la mancha urbana en la capital del estado.

Explicó que el ciclo de producción del nogal es anual y en el caso de Durango éste inicia a finales de marzo y principios de abril con la floración del árbol. Posteriormente comienzan a brotarle hojas, luego la floración, a la que describió como una especie de churros, que tras un proceso de riego con agua vitaminada y al menos cuatro fertilizaciones al suelo, entre septiembre y octubre comienza a verse el capullo verde que sostiene a la nuez ya formada.
Aunque el proceso de formación de la semilla concluye luego de un aproximado de 180 días, cuando el árbol se seca y cae la nuez; la cosecha apenas inicia para el productor, ya que es momento de recolectar el producto, primero con maquinarias especializadas que se encargan de sacudir el árbol para que caiga el fruto, y posteriormente con la pizca para la que se emplea a un grupo de personas.

Adrián pertenece a la tercera generación de productores de nuez en su familia y aunque no estudió agronomía, conoce a la perfección el proceso de cuidado, cosecha y venta del producto, por eso aclara que actualmente la empresa se encuentra en un proceso de cambio y éste es el primero en el que se produce nuez orgánica al cien por ciento.
Actualmente se siguen aplicando nutrientes como nitrógeno, fósforo y potasio directo al suelo. Sin embargo, ahora también se rocían las hojas del nogal con una mezcla de zinc natural y otros elementos menores para fortalecer la hoja y por tanto la semilla.
“Todo es por sistema de riego, que metemos en un cárcamo de rebombeo, ahí echamos todos los nutrientes, se presuriza y se avienta por aspersión a todas las huertas. Para las foliares tenemos aspersoras que llenamos de agua, se les ponen los productos y se atomiza como si fuera una nube de agua que llega a 18 metros de altura”, detalló.
Aunado a ello, la nuez de Durango está fortalecida gracias a los microorganismos como bacterias, hongos y bacilos, que se le aplican directo al suelo, esto con la finalidad de mejorar la vida de la tierra.

“Nosotros no rastreamos nada, no retiramos la hierba, se queda la materia orgánica y se incorpora para darle vida a la tierra”, aseveró Adrián Garza, tal vez por ello la nuez tiene un sabor particular, un poco dulce, un poco amargo, pero de una calidad probada, tan es así que ha llegado a comercializarse en países como Canadá, donde sigue siendo una semilla apreciada por sus aportes en grasas saludables como el Omega 3, además de proteínas, fibras, vitaminas B y E y minerales como potasio, fósforo y magnesio.