La reciente advertencia de la DEA sobre una posible alianza entre el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) y Los Chapitos, una facción del Cártel de Sinaloa, es un llamado de atención que no podemos ignorar. Según el informe “National Drug Threat Assessment 2025” de la DEA, esta alianza podría “disparar el envío de drogas y armas a través de la frontera” entre Estados Unidos y México.
La historia detrás de esta posible alianza es compleja y preocupante. La detención de Jesús “El Mayo” Zambada en julio del año pasado desencadenó una guerra interna en el Cártel de Sinaloa, dividiéndolo en dos facciones: Los Chapitos y la “Mayiza”. Ahora, al parecer, el CJNG podría estar aprovechando este conflicto para elegir un bando y formar una alianza estratégica con Los Chapitos.
Las implicaciones de esta alianza son graves ya que desencadenará una ola de violencia por las disputas en el territorio y podría aumentar el flujo de drogas hacia el norte y el tráfico de armas hacia el sur en la frontera entre Estados Unidos y México. Esto no solo afectaría la seguridad en ambos países, sino que también tendría un impacto devastador en las comunidades que ya están sufriendo las consecuencias del crimen organizado.
Claramente el país enfrenta la peor crisis de seguridad en su historia ya que diversas entidades yacen incendiadas mientras la propia presidenta Claudia Sheinbaum ha defendido los derechos humanos supuestamente violados durante la detención del “Mayo” al tiempo que autorizó la expulsión de capos mexicanos para ser juzgados en Estados Unidos cuyo gobierno ha señalado, en más de una ocasión, que autoridades mexicanas mantienen una complicidad y colaboración con la delincuencia organizada.
La ruta natural sería que los gobiernos de México y Estados Unidos trabajen juntos para abordar esta amenaza y proteger a sus ciudadanos. La cooperación y la coordinación serían fundamentales para desmantelar estas organizaciones criminales y reducir el tráfico de drogas y armas, sin embargo, el gobierno mexicano se ha dedicado a desestimar la información de la DEA y a negar el fenómeno delictivo que está robando la tranquilidad de las familias mexicanas.
La advertencia de la DEA es un recordatorio de que la lucha contra el crimen organizado es una tarea constante que requiere la mayor atención y sobre todo una estrategia integral y voluntad política, sin embargo, es claro que el Gobierno de Morena ha perdido el rumbo y las cosas seguirán empeorando mientras no se enfrente al crimen con responsabilidad.