Familias de de la “Bella Airosa” aseguran que el Reloj es parte de su vida y acuden constantemente a verlo, a pesar de la alta oferta de diversión actual
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Con la amenaza de imposición de aranceles a todas las mercancías provenientes de México y de Canadá, Estados Unidos de América reconfiguró la forma en que va a tratar sus relaciones diplomáticas. Si bien en un principio se pensó que era una presión para sus vecinos y aliados por el déficit provocado a lo largo de los años en donde, aún con un tratado comercial, EUA se convertía más en importador que exportador, lo que genera una disparidad cuando se pretende realizar un crecimiento pleno. Sin embargo, lo que parecía un desencuentro regional, pronto se fue a otros rubos de la relación trilateral y, peor aún, se extendió a países que, por la lejanía económica y geopolítica, no creerían que fueran a tener que lidiar con el Presidente Trump.
En este momento, la relación de los Estados Unidos de América con el mundo parece que se sostiene con alfileres, ya que las órdenes ejecutivas presidenciales vulneran muchos de los acuerdos internacionales que se tienen en materia de salud, medio ambiente, sustentabilidad y, sobre todo, en materia comercial, rubro en el que, precisamente, el planeta había tenido un mayor avance desde hace ya varias décadas.
En el caso de México, la relación no pinta para bien, ya que los siguientes años serán de complejidad absoluta para la diplomacia mexicana porque hay problemáticas que no se vana resolver de la noche a la mañana. Dos de ellas son la migración y el tráfico de drogas, elementos que seguirán siendo la línea de presión del Presidente Donald Trump cada vez que quiera acarrear una negociación a su favor.
Parte de la diplomacia es entender las circunstancias que viven los otros países y, sobre todo, quienes lideran las intenciones, por lo que, dadas las circunstancias que hemos vivido en casi un mes, sabemos que si no es el fentanilo ni la migración, será cualquier otra tema que sirva para ejercer presión a nuestro país tal y como ha sucedido con el tema de crimen organizado.
Las incursiones recientes de aeronaves y de buques cercanos a las costas mexicanas hace pensar de la peor manera cuando lo que se ha defendido a capa y espada es la soberanía. El Estado mexicano ha aceptado la grave crisis de seguridad en la que estamos envueltos y se están realizando esfuerzos operativos y causales para contrarrestarlo, sin embargo, está nueva andanada de amenazas de ingresar a territorio mexicano para combatir a grupos criminales no es instancia de colaboración ni de respeto.
Lamentablemente esta dinámica se mantendrá durante todos los años que Donald Trump dirija el Gobierno de los Estados Unidos de América, lo cual será profundamente desgastante para el planeta entero pero particularmente para Canadá y México que mantienen un acuerdo comercial que ha sido violentado e ignorado bajo el pretexto de problemáticas que ya teníamos desde hace varios años.
Así las cosas, la política exterior de nuestro país se deberá fortalecer y mantener la calma y serenidad como en los primeros embates del trumpismo a nuestro país sin razones aparentes. Confiamos en la diplomacia mexicana y que se puede salir avante ante las ocurrencias de una persona. Entonces se vienen años de ver exigencias y ocurrencias fuera de la realidad.