Culturamiércoles, 7 de enero de 2026
Murciélagos, símbolo de vida y de fertilidad: UAEH
Pese a todas sus atribuciones, no estaban relacionados con nada maligno
Maximiliano Pérez

Monserrat Camacho Ángeles, profesora investigadora del Área Académica de Historia y Antropología de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH), explicó que en las culturas mesoamericanas, el murciélago estaba asociado con lo femenino, el inframundo y el sacrificio; sin embargo, estos conceptos no tenían la connotación negativa o maligna que hoy suelen atribuirse a estas especies.
Mediante códices, esculturas y cerámica prehispánica, así como el trabajo de epigrafistas y la preservación del conocimiento por frailes como Bernardino de Sahagún, mencionó que hoy es posible comprender cómo los pueblos originarios de México y Centroamérica entendían el universo, su origen, estructura y evolución, desde una perspectiva divina y científica.
Por ello, la investigacdora refirió que en la iconografía mesoamericana, los quirópteros, conocidos comúnmente como murciélagos, aparecen sosteniendo en una mano una cabeza y en la otra un corazón. En otras manifestaciones simbólicas, portan un técpatl, conocido como cuchillo de pedernal o de sacrificio, relacionando a estos mamíferos alados con la decapitación y el ritual de sacrificio.
A pesar de ello, entre los pueblos prehispánicos, el derramamiento de sangre en los rituales se consideraba una ofrenda para alimentar a las deidades, con el objetivo de asegurar buenas cosechas y prevenir catástrofes naturales, como heladas que destruyeran el maíz. Esto indica que no se percibía a estos animales como malignos, como suele interpretarse hoy en Occidente.
Dentro de la cosmogonía ancestral, este animal desempeñaba el papel de deidad del inframundo, mensajero de los dioses, dador de la vida y también capaz de quitarla. Por esta razón, se le vinculaba con la fertilidad, especialmente femenina, así como con la tierra y el maíz. Toda esta visión está documentada en códices como Borgia, Florentino, Vaticano B, Fejérváry-Mayer y Porfirio Díaz.
En conclusión, la mayoría de las representaciones muestran la gran hoja nasal característica de la familia Phyllostomidae, con especies que se alimentan de frutas, insectos, néctar e incluso sangre. De igual manera, se pueden observar rostros alargados característicos de los principales polinizadores de agaves y cactáceas en el país; la cara arrugada del Centurio senex; así como los colmillos afilados y el gran tamaño del raro murciélago espectral.