“Para hacer un balero o un trompo se tarda uno alrededor de cinco y seis minutos…yo le pediría a la gente que nos apoye comprando esto, es una tradición, les invitaría a que vengan y que vean como se hace”, finalizó.
Mencionan cinco nombres, entre ellos una diputada federal por Morena y un diputado local por Nueva Alianza, ambos dentro de la directiva sindical encabezada por Said Vargas Sáenz
La afluencia de visitantes al pabellón fue buena desde temprana hora / Eduardo de la Vega / El Sol de Hidalgo
El pabellón gastronómico y artesanal, juntó la mañana de este viernes 21 de febrero a más de 20 artesanos y 25 expositores de diversos municipios del estado de Hidalgo en la explanada de Plaza Juárez de Pachuca quienes ofrecieron sus productos y artículos; también hubo presencia de artesanos del Estado de México, entidad invitada de honor.
Como parte de las actividades del Carnaval Hidalgo 2025, se colocaron frente a Palacio de Gobierno diversos módulos desde las 11:00 horas, así como bancas para que la ciudadanía degustara los platillos típicos de algunos Pueblos con Sabor; cabe destacar que actualmente Hidalgo cuenta con 28 pueblos con este distintivo gracias a su amplia gastronomía.
Gorditas de panza de Francisco I. Madero, barbacoa de Actopan, pulque de Zempoala, helado de Tecozautla, gualumbos, xoconostle, chinicuiles y escamoles de Santiago de Anaya, pan de Atotonilco el Grande, asados de Pachuca, mermelada a base de cahuiche de Omitlán, destilados, mezcales, ancas de rana y muchos platillos más fueron algunos de los alimentos que llenaron de sabores el paladar de los visitantes.
Gerardo Ortiz Campa, vendedor de cantaritos de mezcal “Don Chuy” y originario de Mixquiahuala, refirió que desde hace cinco años trabaja con una bebida producida en el estado de Zacatecas y que desde hace dos años y medio, a través de una alianza, se apoya de cuatro artesanos hidalguenses para la elaboración del producto final.
Los recipientes están hechos de barro en el municipio de Tepetitlán; la sal de chinicuil se realiza en Zempoala; la cartonería y mandiles están a cargo de un artesano de Tlaxcoapan y el limón sin semilla que ocupa es de un agricultor de Tezontepec de Aldama, además, la producción del producto es de un par de diseñadores gráficos del Valle del Mezquital, por lo que en la venta de cada bebida seis o siete personas obtienen ganancias.
“Cuando tu compras un cantaro, le llega dinero al que produce los cítricos, al del barro, la sal y la imagen…yo no soy artesano, pero he tenido buen ojo para captar a artesanos de buen nivel”, dijo, al tiempo que mencionó que aunque la marca es joven, han tenido presencia en Festivales Internacionales, algunas veces representado a Zacatecas y en otras a Hidalgo por la alianza antes descrita.
Por su parte, Alex Téllez de la agrupación Asadores por Hidalgo, quienes tienen siete años en el mercado, contó que su especialidad son los asados y costillares de jabalí a la estaca, alimento con el que han participado en torneos y ferias a nivel estatal, nacional e internacional: “Esta vez venimos como agrupación representando a Pachuca, es un honor para nosotros que nos tomen en cuenta porque en el estado no se la había dado mucha difusión por el asado y la parrilla, tratamos de impulsarlo, cada vez estamos creciendo más, damos cursos y talleres también de esto; somos 10 en la agrupación”, detalló.
Uno de los productos tradicionales de Hidalgo es sin duda el pulque, por lo que la “bebida de los dioses” no podía faltar en dicho evento gastronómico; Cirilo Corona Estrada, de Zempoala, contó que toda su vida se ha dedicado a este giro debido a que sus abuelos raspaban el maguey: “Estos eventos son buenos porque se da uno a conocer más, el pulque es muy delicado, son mentiras lo que dice la gente que se le echan cosas, es más delicado que la leche”, explicó.
Las artesanías también formaron parte del colorido de este pabellón, algunas de ellas hechas por María de la Luz San Juan quien desde Alfajayucan visitó la capital hidalguense para dar a conocer la labor que realiza desde los ocho años de edad, la cual aprendió de generación en generación: “Me dedico a esto por completo, compramos la palma verde, se hierve, se seca en la sombra por una semana, ya que está blanca, se deshebra, se teje con las manos y se pinta”, precisó.
Dijo que se tarda alrededor de uno o dos días en hacer un canasto para tortillas y dos horas en realizar artículos pequeños como aretes, por lo que pidió a la sociedad valorar su trabajo y no regatear: “No saben el tiempo que uno se tarda para hacerlo, a veces es difícil conseguir el material, la palma debe ser de abanico, la de cerro, la venden por bulto, lleva un proceso que la gente no conoce…las ventas han estado bajas porque a las personas ya no les llama la atención, raramente valoran el trabajo”, lamentó.
Ángel López Carbajal, artesano de juguetes y artículos de madera del Estado de México, también acudió a este encuentro debido a que este año dicha entidad fue la invitada especial, por lo que con gran habilidad, mostró a los asistentes el procedimiento para hacer un trompo, un balero, y demás figurillas con el torno de pie, técnica artesanal de tradición mexiquense que lleva a cabo desde hace más de 50 años.