Hidalgo: “Amargo” Día de las Madres para víctimas de violencia vicaria
Luego de depender totalmente de sus maridos, estas mujeres luchan día con día para obtener ingresos económicos, y así poder completar las pensiones de sus hijos
"He tenido tres jueces que han sido omisos ante las solicitudes, en un principio tuve abogadas de oficio que ahora veo, también hicieron muchas omisiones y no apelaron las decisiones de los jueces", dijo.
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Las madres invierten tiempo en los juzgados y buscan la manera de pagar abogados que les den opciones para recuperar a sus hijos / Blanca E. Gutiérrez / El Sol de Hidalgo
El uso de los hijos como instrumento para ejercer violencia en contra de las madres siempre ha existido, pero ahora ya tiene nombre, se trata de la Violencia Vicaria, delito que atenta contra la maternidad y que está tipificado en el Código Penal de Hidalgo desde mayo de 2022 pero que, de acuerdo a las víctimas, aún es inoperante debido a la falta de capacitación, perspectiva de género y de derechos humanos.
De acuerdo con Katia Icela, presidenta de la colectiva Vasta VV, a nivel nacional este tipo de maltrato aqueja a más de tres mil madres y vulnera a aproximadamente cuatro mil 800 infancias que han sido sustraídas por sus progenitores varones; siendo en Hidalgo al menos 50 las mujeres que viven esta situación y quienes en su mayoría no pueden ver a sus hijos ni con visitas supervisadas.
Tal es el caso de Gaby y de la misma Katia, ambas víctimas de violencia vicaria, que un día decidieron salirse de sus hogares debido a que sus parejas eran supuestos violentadores; estas mujeres, pasarán este 10 de mayo Día de las Madres, como todos los demás días, con incertidumbre, impotencia, frustración, sin festejos ni regalos y sin lo más importante, sus hijos.
En entrevista para El Sol de Hidalgo, Gaby, contó que desde el 2017 tiene un proceso legal, el cual no ha tenido avance favorable, pues desde entonces no ha podido ver a su hija; la situación, detalló, es grave, pues aparentemente ni siquiera el padre de la menor ha comprobado la estancia en su domicilio particular, lo que le causa preocupación.
Las inconsistencias en su proceso comentó, han sido variadas, pues solo una vez han citado a declarar a su hija pese a que no la encontraron en el domicilio que debería de estar el día de la supervisión; la relación con ella, se ha fracturado, sin embargo, Gaby continúa realizando todo lo posible por estar otra vez a su lado.
"Es vivir como en expectativa de muchas cosas, de tener incertidumbre, no saber si está bien, si está en un riesgo físico o psicólogo; al ser menor no tiene la capacidad de diferenciar entre lo bueno y lo malo, se acostumbra a ese núcleo y así se desarrolla", expresó.
Mencionó que en 2019 se le estipuló una pensión alimenticia para su hija sin hacerle un estudio socioeconómico, la cual debido a la falta de ingresos, se le fue acumulando; aunque a partir del 2023 al cambiar de abogados, ha visto un poco de avance en su caso, continúa a la espera de que las autoridades sean empáticas y que evalúen su caso.
Esta historia, aunque muy personal, refleja la realidad de miles de mujeres que luego de depender totalmente de sus maridos, luchan día con día para obtener ingresos económicos y poder completar las pensiones de sus hijos para tener derecho a verlos; ellas, batallan para encontrar un empleo formal debido a que siempre están en los juzgados, cumpliendo con citatorios y buscando la manera de recuperar a sus hijos.
Esta situación, la vive Katia, primera mujer en denunciar la Violencia Vicaria en Hidalgo, quien se volvió activista durante el proceso de acceso a la justicia y quien además de pagar la pensión de sus dos hijos, invierte cada semana, tiempo, dinero y esfuerzo en acudir a las visitas supervisadas hasta la Ciudad de México, lugar en el que vive su exmarido desde que le quitó a sus hijos: "Me gasto de 600 a 700 pesos porque son pasajes, es en el Parque de la Hormiga, hay que llevar snacks y sacar copias", contó.
Explicó que este sábado 10 de mayo, le toca visita con sus hijos y aunque le da alegría, pasar un tiempo con ellos, la fecha también le da tristeza debido a que en ocasiones su presunto violentador no llega y no se concreta el encuentro con los menores.
"La violencia vicaria también engloba el tema de hacer denuncias falsas contra nosotras para que los mismos jueces limiten la convivencia con los hijos, en mi caso, llevo cuatro años sometida a este señor, porque a pesar de que ya no estoy cerca de él, mi maltratador me sigue haciendo daño, fui víctima de tentativa de feminicidio, lo denuncié y esto se convirtió en una pesadilla, me robaron a mis hijos y desde entonces estoy luchando en juzgados familiares", externó.
Ambas mujeres comentaron que la situación se dificulta cuando la justicia se vuelve cómplice de sus supuestos agresores, cuando compran a autoridades, cuando se ven atadas ante las lagunas legales de sus casos y cuando son víctimas de denuncias sin fundamento que se basan principalmente en la violencia familiar por desatención a las infancias o en maltratos.
Finalmente, las madres víctimas de violencia vicaria, expresaron que a las autoridades de Hidalgo, les falta sensibilización, capacitación en perspectiva de género, infancias y derechos humanos, además de empatía para llevar los casos, entender a las mujeres y preservar la seguridad de las infancias, pues hasta ahora, ningún caso de este tipo se ha resuelto.