Hidalgo sobrevive a sequías intensas durante una década
2019, 2021, 2023 y 2024 fueron los años más críticos, los cuerpos de agua permanecieron gracias a las lluvias anormales que les permitieron recuperarse
2019, 2021, 2023 y 2024 fueron los años más críticos, los cuerpos de agua permanecieron gracias a las lluvias anormales que les permitieron recuperarse

Alma Leticia Sánchez
Durante la última década,
La Conagua dio a conocer en respuesta a una solicitud informativa emitida por
Lo anterior especialmente durante los años 2019 en el 30% del territorio, en 2021 en más del 40%, en 2023 en poco más del 50% y en el 2024 en el 95% del estado, cuya intensidad se reflejó en afectaciones a ríos y embalses, sin embargo, ninguno desapareció.
Lo anterior debido a que hubo años subsecuentes con mayor lluvia de lo normal que permitieron recuperarse.
“No obstante, el cambio climático, entendido como un aumento paulatino en las temperaturas del planeta a causa del incremento de gases de efecto invernadero, provocan un aumento en la demanda de agua y presión sobre las fuentes de agua disponibles, que al mermarse por las condiciones de sequía; se aprecian insuficientes, generando estrés hídrico en las actividades económicas”, señaló la dependencia federal.
Las actividades económicas que mayormente son impactadas por la sequía se ubica en primer lugar la producción de alimentos, específicamente la agricultura, ganadería y pesca debido a que dependen del agua disponible en ríos y embalses.
De ellas, la más afectada a causa de la escasez del agua son la agricultura y ganadería que depende exclusivamente del temporal (aprovechamiento directo de la lluvia) y posteriormente la agricultura de riego por disminuir el volumen almacenado en las presas.
“El impacto es más notorio por los grandes volúmenes destinados al uso agrícola”, detalló la Conagua.
Además, manifestó que “las poblaciones que utilizan fuentes de agua superficiales (manantiales, ollas de agua, galerías filtrantes en ríos), han tenido los mayores impactos negativos ante la presencia de sequias, por ser las fuentes de agua que reflejan en forma inmediata la ausencia de lluvias”.
Respecto a las regiones hidalguenses más afectadas en esas cuatro fechas de mayor sequía, fueron los municipios ubicados en la Huasteca Hidalguense y en el Valle del Mezquital.
En el primer caso, las fuentes de agua para el uso urbano dependen de manantiales y sistemas de bombeo desde embalses y ríos fueron los que más resintieron la sequía. Aquí se encuentra el agua más cara de suministrar por el alto costo de bombeo derivado del consumo de energía eléctrica.

El Valle del Mezquital es donde se ubica la mayor superficie de riego y ha resentido los efectos al disminuir el volumen almacenado en las presas.
“La tecnificación del riego es una alternativa para hacer frente a la relativa escasez de agua, al recuperar volúmenes importantes que se pierden sin ser aprovechados, a causa del mal estado en que se encuentra la infraestructura de conducción y distribución del agua (canales, compuertas, regaderas, etc)”, concluyó.
Durante 2019, la sequía que se registró en la temporada de calor afectó más de 65 mil hectáreas de campos de cultivo y superficie arbustiva.
En el 2021, se informó que entre 170 mil y 190 mil hectáreas de cultivo fueron afectadas por la sequía.
En el 2023, el maíz, cebada y pastizales para ganado fue lo más afectado por la escasez de lluvia en Hidalgo.
El año pasado, 2024, Hidalgo perdió el 40 % de la producción de peces en unidades de producción y 90 por ciento en presas o embalses, más las pérdidas en cultivos y también de ganado.