La amistad implica acompañamiento y relación directa, pero con la tecnología se ha expandido la idea de que puede construirse desde lo virtual, lo cual modifica las reglas de la convivencia
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La digitalización transforma la manera en que los niños construyen amistades e identidad desde temprana edad / Edén Torres / El Sol de Hidalgo
Cada vez es más común que losniños tengan amigos en línea, una tendencia que refleja los cambios culturales y sociales que trae consigo la globalización y la digitalización de la vida cotidiana.
Sin embargo, para Victoria Ordoñez, socióloga y docente de nivel básico, este fenómeno debe analizarse con cautela, pues si bien abre nuevas formas de convivencia, también genera riesgos y desafíos para la construcción de identidad en la infancia.
Desde la interpretación sociológica, este fenómeno refleja transformaciones profundas en la manera en que los niños construyen sus vínculos. Lo preocupante es que, muchas veces, estas relaciones virtuales están relacionadas con carencias en los lazos presenciales, ya sea con la familia, los amigos o los compañeros de escuela
La especialista, explicó que la infancia es una etapa clave en la formación de identidad y pertenencia, ya que los niños aprenden de otros mediante la observación y la interacción directa. Cuando estas guías son débiles, los pequeños buscan referentes en espacios digitales como videojuegos y redes sociales. “Los niños pueden adoptar comportamientos o formas de pensar que no siempre les pertenecen, y pueden entrar en conflicto con sus cercanos”, puntualizó.
Al respecto, consideró que sí existe un cambio cultural en la manera de entender la amistad, pues mientras antes los lazos se construían con experiencias cara a cara, presencia física, confianza y autenticidad, ahora la conexión digital permite que las relaciones surjan sin contacto físico ni cercanía territorial.
En su papel como docente, Ordoñez, afirmó que percibe estas transformaciones dentro del aula. Explicó que muchos alumnos muestran desinterés por las actividades grupales y encuentran dificultades para entablar vínculos presenciales.
Incluso cuando intentan socializar, se percibe cierta inseguridad para relacionarse cara a cara. Esto afecta su capacidad de trabajar en equipo y su sentido de pertenencia dentro de la comunidad escolar
También destacó las diferencias entre la interacción en persona y la que ocurre en línea. Mientras que en el aula los niños perciben gestos, tonos de voz y reacciones inmediatas, lo que en ocasiones los hace sentir expuestos, en los entornos digitales experimentan mayor libertad de expresión al no enfrentarse a esas respuestas directas. Sin embargo, esto limita su habilidad para leer y comprender las emociones de los demás.
Sobre los riesgos, la socióloga, advirtió que las amistades digitales pueden exponer a los niños a situaciones delicadas: “Sabemos que las relaciones digitales no son iguales a las presenciales: no vemos expresiones faciales, no confirmamos identidades y, en muchos casos, las conexiones pueden ser con personas que están lejos o que incluso no son quienes dicen ser”.
Para ello, consideró fundamental que los padres conversen abiertamente con sus hijos, establezcan normas claras y aprendan sobre las plataformas digitales que utilizan los menores. “Para prevenir estos peligros, es esencial que los adultos asuman un rol activo: conversar abiertamente con los niños sobre los riesgos, enseñarles a identificar comportamientos sospechosos y establecer normas claras sobre el uso de redes sociales.”, explicó.
Por parte de los maestros, dijo que es necesario identificar las fortalezas y debilidades de cada estudiante, promover actividades grupales atractivas y significativas y diseñar estrategias que transformen las interacciones digitales en aprendizajes reales. “Es fundamental establecer una relación cercana y empática, donde los maestros no solo enseñen, sino que también escuchen y comprendan, debido a que con el tiempo estos acompañamientos se han perdido”, agregó.
Finalmente, Ordoñez recomendó que tanto padres como docentes trabajen juntos en la educación digital de los menores:
Hablar mucho con los niños, explicarles con ejemplos qué es seguro y qué no en internet. Poner reglas claras sobre el tiempo y la forma en que usan las redes, pero también enseñarles a reconocer peligros, como cuando alguien pide información personal. Además, involucrar a los padres y maestros para que juntos acompañen y orienten, no solo prohibir, sino educar para que ellos mismos aprendan a cuidarse