Miércoles de Ceniza en Pachuca: feligreses esperan inicio de Cuaresma
Amas de casa y adultas mayores acudirán a las iglesias más cercanas a sus domicilios para reafirmar su fe
Amas de casa y adultas mayores acudirán a las iglesias más cercanas a sus domicilios para reafirmar su fe

Gustavo Vargas
El próximo 18 de febrero se celebrará el Miércoles de Ceniza, por lo que en las inmediaciones de Clínica 1 del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), a escasos metros de donde se ubica la iglesia de San Martín de Porres de Pachuca, amas de casa y adultas mayores compartieron a El Sol de Hidalgo sus motivos para acudir a las iglesias y lo que representa para ellas este signo que marca el inicio de la Cuaresma.
Entre quienes salían de una consulta médica o simplemente esperaban su transporte, varias mujeres coincidieron en que, con el paso del tiempo, la visita al templo se ha vuelto una práctica más personal, ya que, indicaron, muchas de ellas asisten solas.
La señora Goya Samperio, vecina de la colonia Céspedes, relató que en los últimos años ha acudido sin compañía.
“Antes iba con mi hija, pero ahora sale muy tarde del trabajo y se va muy temprano. Ya tengo como tres años viniendo sola a recibir la ceniza, pero no me pesa, al contrario, es un momento en el que aprovecho para estar con Dios”.
Para ella, la imposición de la ceniza es un recordatorio de la vida espiritual, pues dijo: “Cuando el padre te dice ‘Polvo eres y en polvo te convertirás’, uno se pone a pensar en cómo uno se porta, en lo que ha vivido, en lo que ha hecho bien y en lo que hay que cambiar”.
Rosa Elena Vargas, vecina de la colonia Ciprés, explicó que esta tradición también ha cambiado dentro de su propia familia.
“Mis dos hijos ya están casados; uno ahora es mormón y ya no practica esto porque su esposa lo convirtió, pero el otro probablemente sí vaya con su familia. Yo, aunque vaya sola, no dejo de venir, a veces vienen por mí o me preguntan a qué hora voy a ir”.
Aseguró que la ceniza es una costumbre que le inculcó su mamá desde que era niña, por lo que afirmó que, mientras pueda, irá a que le coloquen ceniza.
A pregunta expresa señaló: “No es por milagros, es porque uno siente paz, viene uno, reza, le pide uno por su salud y la de los hijos, esto es todo; no hay nada más que le podamos pedir a Dios porque somos muy malos”.
La mayoría coincidió en que eligen la Iglesia de San Martín de Porres principalmente por cercanía, y algunas personas indicaron que en los días subsiguientes acudirán para citas médicas o estudios de laboratorio, por lo que, si les toca estar cerca, acudirán a esta iglesia.
Sin embargo, no es el único lugar al que acuden los fieles, ya que algunas entrevistadas señalaron que también acostumbran asistir a otros templos de la ciudad dependiendo del día o de la facilidad de traslado.
Guadalupe Méndez, adulta mayor, explicó: “Cuando puedo voy a San Judas Tadeo, en Carboneras, porque siempre le he tenido mucha devoción. Pero si no, aquí en San Martín recibo mi ceniza”.
Por su parte, Teresa Aguilar comentó que suele acudir al templo de La Asunción, en el Centro de Pachuca.
“Me gusta porque es más grande y ahí me llevaban mis papás”.
Otras personas mencionaron templos cercanos a sus domicilios, como El Carmelito o la Iglesia del Buen Pastor, esta última en la colonia 11 de Julio.
Aunque ninguna de las entrevistadas compartió haber recibido un milagro, todas coincidieron en el efecto emocional y espiritual de la celebración.
Finalmente indicaron que con el Miércoles de Ceniza empieza también la vigilia, una práctica que, afirmaron, no todos respetan.
La Cuaresma suele traer consigo prácticas arraigadas en la tradición católica que el vicario de la parroquia Basílica de Santa María de Guadalupe, la Villita de Pachuca, Marco Antonio Roldán consideró han sido interpretadas de forma parcial.
Mencionó que una de las principales confusiones entre los fieles es identificar la vigilia con el ayuno o simplemente con dejar de comer carne, cuando su significado es mucho más profundo y puntualizó que la Iglesia únicamente marca dos días obligatorios de ayuno durante el año: el Miércoles de Ceniza y el Viernes Santo.
El presbítero explicó que la palabra vigilia proviene del sentido original de “estar despiertos y preparados”.
Aseguró que, desde la tradición bíblica, las grandes celebraciones religiosas eran precedidas por un tiempo de preparación.
Las solemnidades siempre se preparaban con una vigilia; es vigilancia, estar atentos. Incluso hay celebraciones nocturnas, jornadas de oración o momentos de recogimiento para disponerse a la fiesta
Sin embargo, afirmó que con el tiempo el término se empezó a usar equivocadamente para referirse al ayuno y a la abstinencia propios de la Cuaresma.
En cambio, lo que los fieles suelen llamar “días de vigilia” corresponde realmente a la abstinencia de los viernes cuaresmales, una práctica que, dijo, recuerda la Pasión de Cristo; no obstante, aclaró que tampoco se trata sólo de evitar la carne.
La abstinencia no es únicamente no comer carne, es abstenernos de algo que nos cuesta para poder compartir con los demás”
Indicó que históricamente la carne se tomó como referencia porque era un alimento costoso; renunciar a él implicaba un sacrificio real, el problema surge cuando esta práctica se queda en lo superficial.
El sacerdote citó al profeta Isaías para explicar que el ayuno auténtico debe ir acompañado de caridad: compartir con el necesitado y no quedarse solo con una práctica alimentaria.
El ayuno, explicó que consiste en tomar un solo alimento fuerte al día, permitiendo líquidos o pequeñas porciones para no dañar la salud, una indicación que, dijo, está dirigida hacia adultos en buenas condiciones físicas, no así para quienes se encuentren enfermos o para personas de la tercera edad o quienes tengan alguna condición médica, los cuales, recalcó están exentos.
Además, recomendó acompañar la práctica con la lectura de la Biblia, especialmente de los textos de Semana Santa, como un ejercicio de reflexión personal y encuentro con la fe.