Mujeres convierten manicura en su sustento - Entrevista
Ivette Hernández y María Fernanda Castillo hallaron en el diseño de uñas una oportunidad para crecer
Fernanda Huerta García
Lo que comenzó como una necesidad laboral se transformó en una pasión y una forma de vida. Ivette Hernández, recuerda que empezó “sin conocimiento alguno” en un salón de belleza.
“Aprendí viendo cómo mis compañeras trabajaban, posteriormente fui haciendo mi cartera de clientas”, cuenta. Hoy, con experiencia y constancia, dirige su propio negocio y sueña con abrir una academia para enseñar a nuevas generaciones.
si sabes tener un buen control en tu administración, es muy redituable”. Ivette destaca que el éxito depende de ofrecer buen trato y valorar el propio trabajo: “Ser amable con las clientas y darles un buen servicio marca la diferencia
María Fernanda Castillo, comparte una historia similar. Después de trabajar en oficinas, decidió dedicarse al diseño de uñas tras sentirse atraída por la creatividad del oficio.
“Me fascinó ver cómo las hacía mi manicurista. Renuncié y tomé clases; ahí fue donde todo inició”, relata. Cinco años después, abrió su propio estudio, un sueño que atribuye a la fe y al esfuerzo.
Este negocio es hermoso, nos sube el autoestima”, dice convencida. Para ella, más que una moda, es una forma de conectar con otras mujeres y fortalecer su confianza. Su meta es crecer y abrir un espacio donde más mujeres “puedan trabajar, sentirse lindas y conocer el amor de Dios




























