Panteón de Pachuca revive el miedo con leyendas
Durante cinco noches, el “Leyendero de Hidalgo” ofrece recorridos nocturnos que mezclan misterio, tradición y teatro en el camposanto municipal
Fernanda Huerta García
En el aire flota una mezcla de emoción y nerviosismo; algunos ríen para disimular el miedo, otros guardan silencio mientras observan las lápidas que apenas se distinguen bajo la luz amarillenta.
Con una sonrisa cómplice, da la bienvenida al grupo de unas cuarenta personas y los invita a iniciar el recorrido. “Acompáñenme, pero no se separen”, advierte, antes de iniciar el camino dentro del cementerio.
Entre murmullos y risas nerviosas, el recorrido continúa hacia otra de las leyendas más temidas: los nahuales, hombres capaces de convertirse en animales para proteger o castigar.
La siguiente historia eriza la piel: la leyenda del vampiro, un ser que habría habitado el panteón hace más de un siglo, escondido entre mausoleos y nichos antiguos.
Se dice que cada noche salía en busca de víctimas y que las personas no encontraban sus mascotas al amanecer. El público escucha atento mientras el viento sopla y entre las tumbas las sombras se convierten en siluetas que te sacan más de un susto.
A medida que el grupo avanza, la atmósfera se vuelve más densa. El Leyendero baja la voz y cuenta la historia de las almas en pena, aquellas que no han podido abandonar este mundo y vagan sin descanso por el camposanto.
En ese momento, una representación escénica revive el relato: figuras cubiertas con mantos cruzan lentamente el camino de los visitantes, mientras una música tenue acompaña la escena.
El recorrido dura cerca de 40 minutos y se ofrece en tres horarios, de 19:00 a 20:00, de 20:00 a 21:00 y de 21:00 a 22:00 horas, durante las noches del 27 al 31 de octubre.
Cada función tiene su propio ritmo y su propio público, pero todas comparten el mismo ambiente: una mezcla de respeto, curiosidad y emoción ante lo desconocido.
A lo largo del recorrido, la narración del Leyendero no solo busca asustar, sino también rescatar la tradición oral de Hidalgo.
Al finalizar el recorrido, los visitantes salen del panteón con el corazón acelerado y una sonrisa en el rostro. Algunos se detienen a tomar fotos junto a las lápidas o al arco de entrada, otros comentan cuál fue su historia favorita.





























