Localsábado, 15 de noviembre de 2025
Profepa clausuró parcialmente un rancho en Atitalaquia
La clausura es temporal por incumplir normatividad sobre residuos biológico-infecciosos
Rosalía Maldonado

La Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) informó, mediante un comunicado oficial, que el pasado 7 de noviembre clausuró el área de almacén de fármacos y materiales de curación de la empresa Rancho Chelita ubicada en Atitalaquia, Hidalgo, tras detectar incumplimientos en la gestión y manejo de residuos peligrosos biológico-infecciosos (RPBI).
De acuerdo con el documento, durante una visita de inspección realizada el 2 de octubre, personal de la Profepa verificó que la empresa no presentó registro como generador de residuos peligrosos, ni cédula de operación anual, plan de manejo de RPBI punzocortantes, ni autorización vigente del centro de acopio o tratamiento al que envía dichos residuos, entre otros requisitos establecidos en la normatividad.
La dependencia señaló textualmente que, tras recibir información complementaria, ésta “no acreditó el cumplimiento de las obligaciones ambientales”, por lo que se impuso una medida de seguridad consistente en clausura parcial temporal, ejecutada el 7 de noviembre de 2025.
Durante la diligencia, se precisa, se colocaron sellos de clausura en el estante donde se almacenan insumos que generan RPBI y en la puerta de acceso al área de almacén de fármacos y materiales de curación. La Profepa puntualizó que dará seguimiento al procedimiento administrativo correspondiente, a fin de que la empresa regularice su situación y cumpla con la normatividad aplicable en materia de residuos peligrosos.
La institución destacó que estas acciones forman parte de los esfuerzos permanentes para prevenir riesgos a la salud pública y al ambiente, garantizando que los establecimientos que generan residuos biológico-infecciosos operen conforme a la ley.
Cabe señalar que residentes de áreas aledañas, como la colonia Apepechoca en Tlaxcoapan han expresado su preocupación contra el rancho ganadero-productor de leche por presuntos delitos ambientales, que han persistido en los últimos años, problemas de contaminación atribuida al excremento de ganado vacuno del rancho; sin embargo, la Profepa confirmó que la clausura no está relacionada con dichas quejas, sino exclusivamente con las irregularidades detectadas en el manejo de RPBI.