El secretario de gobierno Guillermo Olivares, recordó que el gobierno brinda el 50% de descuento para la elaboración, por lo que instó a los Ayuntamientos faltantes a actualizar sus instrumentos
Automovilistas consideran casi imposible que se puedan usar los seis carriles del puente atirantado / Blanca E. Gutiérrez / El Sol de Hidalgo
A poco más de tres años de que el Puente Atirantado de Pachuca fuera abierto oficialmente a la circulación y de que en el último año fuera objeto de reestructuraciones en su circulación, esta obra que prometía poner fin al tráfico y mejorar el tránsito peatonal sigue generando críticas, pero sobre todo molestias ya que, a decir de peatones y conductores, no solucionó las problemáticas que con su construcción se buscaban resolver.
En las inmediaciones de la aún llamada Glorieta 24 Horas en sentido Pachuca-Actopan, El Sol de Hidalgo entrevistó a Ulises Rangel, “boletero” de línea de autobuses que hace ascensos y descensos justo debajo del puente, donde estimó que a diario en un periodo de ocho horas ha contabilizado hasta mil personas, quienes acuden a este punto para tomar alguno de los sistemas de transporte que viajan con direcciones Tula por Ajacuba, Tula por Actopan y otros destinos como Progreso e Ixmiquilpan.
Además de estos sistemas de transporte, dijo, en esta área abordan o descienden pasajeros que utilizan combis que se dirigen hacia diversas colonias y localidades circunvecinas, principalmente, San Agustín Tlaxiaca, quienes hacen paradas en más de una treintena de puntos a lo largo de su trayecto por la Supervía Colosio.
Ahí, dijo, los comentarios de los usuarios, con frecuencia, tienen que ver con el tiempo que demoraron para cruzar de un extremo a otro de la glorieta, pero sobre todo de los riesgos a los que se enfrentan para llegar a su destino y propuso como una posible solución la instalación de semáforos.
Luz Esparza y Evelyn Santiago estudiantes de una de las cerca de diez instituciones educativas que se encuentran a menos de un kilómetro de esta zona, coincidieron en que la instalación de semáforos al menos para los peatones podría disminuir el riesgo de sufrir un atropellamiento.
Al igual que más de una decena de transeúntes también coincidieron en que, aunque hay pasos de cebra los automovilistas, no los respetan por lo que, aun cruzando sobre esta señalética, quienes pueden, tienen que correr ante el temor de ser alcanzados por un auto.
Las estudiantes indicaron que, aunque la instalación de puentes peatonales en toda la periferia de a glorieta podría poner fin a esta problemática; sin embargo, afirmaron que aun así hay personas que no los usan y que de instalarlos la mayoría no están diseñados para personas con discapacidad.
De hecho, en tanto explicaban esta problemática la cámara de esta casa editora logró captar el momento en que personas con bastón, sillas de ruedas, con lesiones o de la tercera edad tenían una enorme dificultad para dirigirse de un punto hacia otro.
Yuliana Ricaño y Michael Monterrosa, dos jóvenes que a diario emplean esta vialidad estimaron que con semáforos podrían demorar cinco minutos en cruzar de un extremo a otro, pero que la falta de educación vial de los automovilistas y de semáforos hace que su trayecto dure el cuádruple.
“Quien tiene prisa se tiene que pasar corriendo y sorteando cuanto vehículo le pase enfrente, pero si lo quieres hacer con precaución son veinte minutos con reloj en mano” y aseguraron que si para un automovilista es difícil cruzar para un peatón cuesta el triple.
La señora Ivonne Suárez, fue captada por este diario justo en el momento en que con la ayuda de su sombrilla tuvo que abrirse paso para lograr cruzar la calle, pues los veloces automovilistas no lo cedieron el paso y a pregunta expresa, dijo, “Es inútil que se pidan cuentas de todo el dinero que se gastó en el puente, nunca se les castiga”.
Trabajadores del volante como Fernando Padilla, coincidieron en que, con el diseño actual, es imposible que los seis carriles del puente se usen al cien por ciento y refirió que haría falta rediseñar la infraestructura “Aquí nos pudo funcionar un distribuidor o algo como el trébol que está aquí sobre el Colosio, van a tener que invertirle para que funcione”, afirmó.
Finalmente, indicó que otra solución para mejorar la circulación, especialmente en las horas pico, tiene que ver con replantear el área de acceso de la escuela más cercana a la glorieta, la cual, dijo, al contar con todos los niveles educativos genera un caos vial.