El 19 de febrero de 2024 el exdiputado y ambientalista Gabriel Quadri, denunció la contaminación que genera la refinería y realizó una “clausura” simbólica acompañado de activistas, donde expuso:
Mechero de la refinería Miguel Hidalgo / Rosalía Maldonado / El Sol de Hidalgo
En larefinería Miguel Hidalgo, ocho quemadores, cinco de ellos conocidos como “mecheros” y tres más construidos a ras de piso se mantienen encendidos prácticamente día y noche como parte de los protocolos de seguridad de Pemex. Su función es liberar y destruir los excedentes de gases o residuos líquidos de hidrocarburo que no pueden ser procesados, pero su resplandor en el cielo de Tula se ha convertido en un símbolo del costo ambiental que paga la región.
Estos quemadores son descritos en la bibliografía especializada como “válvulas de seguridad”, pero especialistas y organizaciones ambientales advierten que son también focos de contaminación constante. Cada desfogue libera a la atmósfera dióxido de azufre (SO₂), óxidos de nitrógeno y partículas finas PM₂.₅ (partículas suspendidas en el aire menores a 2.5 micrómetros) y PM₁₀. Estudios vinculados a la organización México Evalúa han asociado estas emisiones con incremento en enfermedades respiratorias y cardiovasculares, cáncer de pulmón y muertes prematuras en Hidalgo y la Ciudad de México.
Pero sobre los mecheros, en un informe de 2024, la organización Greenpeace México advirtió “estos quemadores son como chimeneas abiertas que descargan al cielo tóxicos invisibles, cuya dispersión llega mucho más allá de Tula”.
La información pública de Pemex sobre emisiones sigue siendo incompleta, el Instituto Nacional de Acceso a la Información (INAI)obligó a la empresa a entregar desgloses detallados de gases de efecto invernadero entre 2021 y 2024, que puedan dimensionar cómo contaminan los mecheros al quemar los gases, pero la compañía no publicó los datos requeridos.
La infraestructura de la refinería Miguel Hidalgo de Tula, según reporta Pemex, se compone de 33 plantas para refinación y procesos, siete calderas, cinco turbogeneradores, dos unidades desmineralizadoras y nueve torres de enfriamiento.
Según datos de organizaciones ambientalistas que coinciden con los de la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), de su plataforma Registro de Emisiones y Transferencia de Contaminantes (RETC), la refinería de Tula emite más de 55 mil toneladas anuales de SO₂ y entre la refinería y la termoeléctrica se generan más de 130 mil toneladas de SO₂ al año, debido al uso de combustóleo con hasta 4 % de contenido de azufre.
De acuerdo al RETC, el tren de refinación, que en noviembre de 2024 estaba produciendo 24 mil 955 barriles al día, también libera aproximadamente 3 mil 93 toneladas de PM₂.₅ al año, y unas 5 mil 300 toneladas de óxidos de nitrógeno (NOₓ). Pero sobre el cumplimiento recuperación de azufre se reporta <90 %, con lo cual no cumple la NOM-148.
México Evalúa y organismos ambientales atribuyen del 20% al 33% de la contaminación en la Ciudad de Méxicoa las emisiones combinadas de la refinería y la termoeléctricaFrancisco Pérez Ríos ubicadas en Tula.
Cuatro puntos de calor muesta la refinería de Tula / Cortesía: Sistema de Alerta Temprana de Incendios Forestales
“La refinería de Tula es actualmente la fuente más importante de contaminación por SO₂ en la Megalópolis de la Ciudad de México, aportando más de 55 mil toneladas anuales, casi el 40% de las emisiones totales de este contaminante en la región. También, es la principal fuente de emisión de partículas PM₂.₅, con 3 mil 93 toneladas anuales. A esto hay que añadir 5 mil 300 toneladas de NOₓ. Lo anterior contribuye enormemente a la mala calidad del aire por SO₂ y PM₂.₅ tanto en la región de Tula como en buena parte de la Megalópolis de la CDMX. Tales contaminantes son responsables de una elevada incidencia o morbilidad por enfermedades cardiovasculares, cardíacas, cáncer de pulmón y enfermedades respiratorias crónicas”.
Y advirtió que un monitoreo de la NASA realizado en el año 2020, indicó que la refinería de Tula“es la cuarta que mayor [contaminación genera] en el mundo”.
Marco Antonio Moreno Gaytan, de la Sociedad Ecologista Hidalguense (SEIH) ha alertado que durante la temporada invernal, por el efecto invernadero, la contaminación en Tula se agrava drásticamente y ha exigido mayores controles ambientales. Ha señalado que la cuenca industrial de Tula permanece como una de las zonas críticas más contaminadas del país, con impactos en calidad del aire, salud y agua.
El Observatorio Ciudadano de la Calidad del Aire (OCCA), integrado por Greenpeace, El Poder del Consumidor y otras ONG, ha señalado que la refinería y la termoeléctrica de Tula generan emisiones de SO₂ 33 veces superiores a las del Valle de México y representan una amenaza para más de 20 millones de habitantes.
Pemex anunció en agosto pasado que existen planes de reconversión industrial en la refinería de Tula, donde se ha planteado sustituir combustibles y modernizar equipos, incluyendo los sistemas de quema. Sin embargo, las organizaciones ambientalistas advierten que los avances son lentos y que los mecheros siguen funcionando con la misma intensidad día tras día.
Los mecheros operativos en la refinería Miguel Hidalgo pudieran parecer solo un espectáculo luminoso nocturno, pero representan una amenaza constante, porque realizan emisiones atmosféricas invisibles que viajan desde Tula hasta la Ciudad de México y contribuyen al deterioro de la salud de los habitantes. Con más de 55 mil toneladas de SO₂ al año y una recuperación de azufre que no respeta la norma, la operación industrial sigue alimentando la crisis ambiental en Hidalgo y la Megalópolis.